domingo, 29 de julio de 2012

Más actividad paranormal


Las ánimas se aparecen en forma de procesión y con un líder que lleva la voz de mando del rezo


Definitivamente hay situaciones y hechos que escapan de la lógica y hasta de las manos de la ciencia. Hace unos días estaba viendo en el canal por cable “Bio” (Biography Channel) a un grupo de científicos, físicos y hasta un ingeniero civil que pasaron la noche en una supuesta casa embrujada para asegurar, a través de estudios y pruebas, que los fantasmas no existen, que sólo están en nuestras cabezas e imaginación.
Se llevaron al lugar grabadoras digitales, cámaras infrarrojas, aparatos de medición de energía, entre otros de alta tecnología. Cada ruido tenía una explicación lógica, lo mismo la temperatura fría del lugar. Muchos de ellos aseguraban que el miedo y la predisposición eran los creadores de los visiones fantasmales que la gente percibía en ese lugar.
Pero después de pasar toda la madrugada en esa casa y conseguirle explicación científica a los hechos extraños que allí ocurrían, resulta que se les presentó una figura borrosa frente a ellos que les gritó: “fuera de mi casa”, tocó a alguno de ellos y hasta le produjo una quemadura a uno de los investigadores.
Los científicos quedaron mudos, no sabían qué había pasado y su lógica y sus estudios no dieron con una explicación razonable. Sólo uno de ellos continúa escéptico y asegura que lo que vieron y escucharon fue producto del cansancio y el agotamiento por no dormir. Lo más asombroso es que este hecho quedó grabado en todos los artilugios que estos investigadores portaban y aún lo estudian para poder llegar a conclusiones científicas, sin resultado alguno hasta la fecha.
El mismo día que publiqué la primera parte de los hechos paranormales que experimenté en Venezuela, recibí muchos emails y mensajes a mi cuenta de Facebook de amigos y allegados que habían vivido experiencias con espantos, fantasmas o seres malignos. Todas eran asombrosas, pero la que más me impresionó fue la de una chica (me reservaré su nombre por respeto) a la cual le realizaron un hechizo con entes demoníacos y le brotaba de la piel el triple 6 (supuesto número del demonio) como si fueran quemaduras. Por meses estuvo sufriendo de pesadillas y males físicos, hasta que un sacerdote tuvo que exorcizarla y así pudo curarse de una vez por todas. Me envió fotografías de los seis que le aparecían en el cuerpo, tal como si fueran quemaduras. He aquí las fotos, no sin antes agradecer a Y.M. por enviármelas y contarme tu historia...



A Y.M. se le aparecían número seis en el cuerpo


Otros de los seis que se le aparecían en la piel


Encuentro con las ánimas
En Venezuela y en algunos países del Caribe, se le conoce como “Ánimas” a las almas de seres humanos que no ha logrado dormir el descanso eterno, no han alcanzado la luz de Dios o quienes murieron en paz pero de vez en cuando se levantan de sus tumbas para ayudar a las personas.
En España se les llama “La santa compaña” y dicen los viejos que quien la ve, formará parte de ese grupo cuando muera.
Las ánimas caminan en procesión y van rezando el santo rosario, alumbrándose con velas y caminando lento. Esta explicación sobre las ánimas me la dieron beatas, espiritistas, mediums y hasta estudiosos de teología o hechos paranormales.
Existen dos tipos de ánimas, las del purgatorio, que necesitan expiarse de culpas para poder descansar en paz, ya que en vidas fueron asesinos, ladrones, etc. Y las ánimas benditas, que fueron personas buenas que aún desean ayudar al próximo después de muertas.
Las ancianas y duchos en el tema señalan que se les alumbra con una vela blanca los días lunes y conceden las peticiones que se les piden. El problema es que si no les pagas el favor con una vela, aparecerán a cobrártela o a recordarte la deuda que tienes con ellas.
Sé que las ánimas existen porque me topé con ellas por accidente y, por fortuna, con un testigo ocular incluído.
Resulta que en el año 2001 me fue a visitar a Venezuela un modelo argentino llamado Ariel Dieguez. Este chico fue a nuestro país a cumplir con unos compromisos laborales en Caracas, donde hizo catálogos y comerciales para televisión.
Nos estuvimos comunicando por teléfono, hasta que me fue a visitar a Barquisimeto. Pasaría sólo 7 días la ciudad, así que planificamos desde salidas al cine hasta presentarle amigos, para que aprovechara al máximo su estadía. Como hecho curioso, mis amigas descubrieron el atractivo físico de Ariel y recuerdo que mi apartamento de “La Moneda” vivía lleno de mujeres que, “por casualidad” pasaban por allí y se acordaron de visitarme.



Ariel es un modelo argentino que fue a realizar trabajos en Venezuela en el 2001


El día del retorno de Dieguez a su país, tenía que tomar el avión de las 6:00 AM para Caracas y de allí partiría a Buenos Aires al mediodía. Me dijo que deseaba estar al menos hora y media antes de la hora indicada de su vuelo en el aeropuerto de Barquisimeto, para así prevenir posibles retrasos. Colocamos el reloj despertador a las 4:00 AM y mientras yo hacía el café, él se duchaba, posteriormente tomó sus maletas y a las 4:30 AM estábamos frente a edificio “La Moneda” de Barquisimeto, en la carrera 19 esquina calle 23, esperando un taxi.
Había frío y sólo unos pocos automóviles pasaban frente a nosotros. De repente, de la calle 24 salió una procesión, eran aproximadamente unas 15 personas, portaban velas blancas y venían rezando el “Padre nuestro”. Era liderada por un sacerdote con marcado acento español y de cabello rojizo que dirigía el rezo con altavoz de sonido chillón. Vestía una especie de batola blanca y lllevaba encima esa tira gruesa color violeta que usan los curas en los hombros para dar la misa.
Me llamó la atención que todos iban con cara de sueño, como cansados, el caminar era lento y todos iban mirando recto o a las velas. Sólo una gordita, ojerosa, ataviada de jean y cabello negro al estilo “paje”, se me quedó mirando.

  • Si no es porque estás aquí y escucho sus pasos, pensaría que son las ánimas – le comenté a Ariel
  • ¿Qué son las ánimas?
  • Muertos, se dice que son almas que no descansan en paz y necesitan luces, o sea, que las alumbren con velas para poder ascender a los cielos. Bueno, eso era lo que mi abuela Juana comentaba...

El modelo me tomó asustado por el brazo y me dijo con tono nervioso: ¡me estás jodiendo, dime que es una broma lo que me estás diciendo!

  • Espero no estar equivocado, pero...¿cómo explicas que nos topemos con una supuesta procesión a las 4:30 AM en pleno mes de septiembre y no en Semana Santa, que es cuando normalmente se realizan estas actividades religiosas?


Exactamente donde están colocados esos libros en la Plaza "La Moneda" de Barquisimeto estábamos Ariel y yo esperando el taxi a las 4:30 AM


Ambos nos quedamos mudos, viendo como se alejaban los penitentes, quienes cruzaron en la calle 19.
Minutos después, Ariel tomó su taxi y yo volví a mi apartamento algo confundido y jurándome a mi mismo que lo que ví fueron realmente seres humanos y no fantasmas.
Al día siguiente, me acerqué a la Iglesia San Francisco, ubicada en la carrera 17 entre las calles 22 y 23, de donde supuestamente salió la procesión. Le pregunté al sacerdote que se encontraba allí si había salido un grupo de personas en horas de la madrugada a rezar por las calles de Barquisimeto. Me dijo que el único evento católico que se hace de madrugada es la “Misa del Gallo” y se realizan en diciembre, a las 6:00 AM. También me aclaró que lo que supuestamente vi era un “Vía Crucis” y que sólo se realiza en la Semana Santa y en horas del día. Me preguntó si usaba drogas y cuando le dije que no fumaba, ni bebo alcohol, entonces me aseguró que lo que ví fue parte de un sueño y que confundí la realidad con el mundo onírico. Resultó psicólogo el curita...jejeje
Su explicación no me convenció y llamé por teléfono a un amigo que es muy católico, que me repitió lo mismo del cura de la Iglesia San Francisco. Mi último intento lo hice en la Iglesia Altagracia, ubicada en la calle 19 entre carreras 19 y 20, donde cruzó la procesión y el sacerdote me repitió la misma explicación. Pasaron los días y olvidé lo sucedido.



Toma fotográfica de la carrera 19 esquina calle 24 de Barquisimeto, de donde salió la procesión de muertos


Siete días después me fue a visitar un amigo que es espiritista y me dijo: “vengo a traerte un mensaje de las ánimas”. Cuando me comentó eso me pareció raro, porque no le había contado a nadie lo de la supuesta procesión que ví, salvo a los sacerdotes que antes nombré.

-¿De qué hablas? - le dije haciéndome el tonto

  • Sabes de qué hablo ¡No te hagas el pendejo! Hace siete días viste a las ánimas, aquí frente a tu apartamento. Es más, el mensaje te lo envía la gordita de cabello negro que se te quedó mirando...

Me dejó mudo. Me explicó que las ánimas me estaban protegiendo y que la advertencia de la gordita era para que me preparara psicológicamente porque mi madre enfermaría de gravedad. Me limité a oírlo, mi lógica no me permitía creer lo que estaba escuchando. Por días pensé en aquella extraña situación y entonces, buscándole un sentido a lo sucedido, me dió por averiguar sobre el tema y me topé con las historias de la Iglesia San Francisco y la de la Iglesia Altagracia. Resulta que la Iglesia San Francisco fue la primera catedral de Barquisimeto y allí se asentaron muchos sacerdotes españoles, que a su vez vivían en el seminario, hoy convertido en el Colegio Diocesano de Barquisimeto, donde por cierto, estudié mi bachillerato.



Iglesia Altagracia de Barquisimeto, Venezuela


En cuanto a la Iglesia Altagracia, está ubicada frente a la plaza con el mismo nombre, la cual es la más antigua de la ciudad, ya que data de la época de colonia española y en ese lugar era donde se aniquilaban a los esclavos, ladrones o rebeldes. Los ahorcaban en los árboles, los fusilaban o les caían a latigazos. Lo más curioso es que en estos actos siempre estaba presente un sacerdote, como representación de la Iglesia Católica. Ahora entendí porque las ánimas salieron y arribaron a estos lugares, posiblemente se trate de esas almas torturadas que buscan la aprobación de Dios.
En el 2011, durante mi segunda vuelta laboral al Diario El Impulso, una compañera de labores contó que un familiar se llevó un gran susto, cuando se topó con una procesión en horas de la madrugada en la carrera 19 con la calle 23. Detalló lo mismo que había vivido con Ariel y hasta describió al mismo sacerdote que yo ví.
Finalizó diciendo que varias personas conocidas habían han visto a las ánimas en ese lugar y entonces pensé: No estabas loco José Luis, de verdad no lo estabas...¡Lo que viste fue de verdad!

José Luis Mata – joseluismatasanchez@gmail.com - @Mata_JoseLuis
Julio 2012



Reportaje de la televisión española sobre las ánimas del purgatorio


Cortometraje español que muestra a la Santa Compaña o Ánimas


Reportaje del afamado programa español de temas paranormales "Cuarto Milenio" sobre las ánimas o Santa Compaña



Plaza Altagracia de Barquisimeto, la más antigua de la ciudad


En España la llaman "La Santa Compaña" y en el Caribe se les conoce como las "Ánimas"













sábado, 14 de julio de 2012

Actividad Paranormal



Mi apartamento tipo estudio ubicado en el edificio "La Moneda" en pleno centro de la ciudad. Allí me sucedieron eventos y hechos extraños.

Creo en Dios. Pero no soy un fanático religioso, ni me doy golpes de pecho. Es más, me molesta enormemente cuando algunos creyentes pretenden obligarte a que creas su verdad y su manera de adorar a Dios, basados en una interpretación personal de la biblia. Lamentablemente esos son los que juzgan y señalan con el dedo los actos o comportamientos de los demás que ellos consideran pecado. Pero tristemente no se miran así mismos...y juzgan utilizando frases bíblicas, que es lo peor.
Desde mi punto de vista Dios es amor, aceptación, ayuda al necesitado y no lo veo como un ser castigador o vengativo tal como algunas religiones lo pintan.
La misma biblia señala que cuando Jesús vino estuvo en la tierra, se rodeó de los rechazados socialmente, de los enfermos, de los más pobres y nunca los juzgo, al contrario, los aceptó y ayudó.
Para mi el Todopoderoso no está solamente en las iglesias, sino también en la sonrisas de los niños, en la belleza de la naturaleza y en todo acto o situación que tenga al bien y las buenas intenciones como la herramienta principal.
Creo en energías, tanto positivas como negativas, y en una oportunidad vi un reportaje sobre un científico asiático el cual tomó dos vasos de agua, los colocó sobre una mesa y realizó el siguiente experimento: al primer vaso de agua lo insultó y hasta lo maldijo, luego colocó una gota de esa agua bajo un microscópio y se encontró con el agua se veía turbia, llena de microbios y tenía formas extrañas. Posteriormente, al otro vaso lo bendijo, le cantó temas de amor y al colocarlo bajo el microscópio, el agua se veía trasparente, estaba carente de microbios y se podían ver formas hermosas. Su experimento demostró que las energías se pueden trasmitir....
Basado en estas energías, les voy a contar unas historias que viví y que están protagonizadas por fantasmas, espíritus o energías. No pretendo que me crean, porque hay situaciones que escapan hasta del conocimiento científico y de alguna explicación lógica por mi parte, pero si me gustaría compartir estas anécdotas que me resultan curiosas y, que por fortuna, las viví con varias personas que ahora son mis testigos oculares o auditivos y que demuestran que no estoy loco o que experimentamos una locura colectiva.



El supuesto fantasma de una niña se aparecía en el centro cultural


Mi primer caso lo viví en los noventa. Laboraba como productor para la desaparecida institución Teatro Nacional Juvenil de Venezuela (TNJV), sede Barquisimeto. La misma estaba ubicada en una casa colonial que pertenece a una renombrada familia larense. Se trata de un caserón con varias salas, un patio central con una fuente y un gran patio, que se supone que en el pasado era una caballeriza.
Una de las habitaciones fue pintada totalmente de negro, para darle un carácter más dramático al lugar, así como para presentar allí piezas teatrales basadas en la noche u otras temáticas relacionadas con dicho color.
Se le conocía como “La Sala Negra” y tiene dos ventanales gigantes que dan a la calle y cuando se cierran, la habitación queda completamente a oscuras.
Los habitantes y trabajadores del TNJV decían que habían visto o escuchado al fantasma de una niña que jugaba por el caserón con una pelota, pero que hacía más ruido dentro de “La Sala Negra”.
Uno de los actores me contó que una noche se quedó durmiendo en la sede y cerca de las tres de la mañana escuchó risas y el sonido de una pelota que rebotaba.
Dormido, se levantó a ver qué sucedía y se encontró con una niña corriendo por el patio central tras una pelota. El susto fue tal, que corrió de inmediato a la cama y se escondió bajo las sábanas. Me dijo que el ruido continuó hasta que salió el sol, desde entonces, no se quedó nunca más a dormir en ese lugar.
Una mañana, llegué a trabajar poco antes de las 8:00 am. Estábamos solos la señora que limpiaba y yo. La oficina principal quedaba al lado de “La Sala Negra” y se comunicaban a través de un pasillo que albergaba los vestuarios de los artistas. En el techo de ese pasillo colgaba una rejilla metálica donde colgaban varios trajes y vestidos en ganchos, la misma está sostenida por cadenas que, a su vez, estaban atadas a los gruesos maderos que sostenían los techos.
Mientras organizaba las cartas que iba a enviar a los patrocinantes y colaboradores de la institución teatral, comencé a escuchar ruidos en “La Sala Negra”. Se oían risas infantiles y como el ruido del rebote de una pelota.
Pensé que los sonidos venían de la calle y continué con mi labor, pero los ruidos seguían y para comprobar que no estaba loco y que realmente los estaba escuchando, llamé a la señora que limpia, que se acercó al lugar y apenas oyó las risas y los rebotes, soltó la escoba y se fue corriendo muy asustada a la calle.
Por largo rato siguieron los extraños ruidos, pero cesaron apenas llegó parte del personal. La señora de la limpieza retornó una hora después, aún pálida del susto, y le contó a un grupo de actores lo sucedido.
Algunos se lo tomaron a chiste, otros no ocultaron su nerviosismo.
Entraron a la oficina principal, con la intención de yo también que les contara lo que había oído, pero la señora de la limpieza “se robó el show” porque estaba tan excitada y asustada, que ella era quien relataba lo sucedido en voz alta y batiendo los brazos al aire.
Medio personal se reunió en el lugar para escuchar la historia en detalle, pero cuando algunos de ellos comenzaron a burlarse y decir que todo lo sucedido era producto de nuestra imaginación, la rejilla con cadenas se cayó de golpe del techo, haciendo un gran ruido, que todos salieron corriendo espantados. Era IMPOSIBLE que esas cadenas se fueran rotos de la nada debido al grosor de las mismas y mucho menos que los trajes se cayeron de repente debido a algún viento fuerte, ya que las ventanas estaban cerradas.



Reportaje sobre el experimento del científico japonés que descubrió energías en el agua

Días después, una de las actrices trajo a una medium al lugar y ésta comenzó a conversar con el supuesto espíritu de la niña en “La Sala Negra”. Según esta señora, la infante no había aceptado que estaba muerta y por eso no se quería ir de la que era su habitación y menos de la casa de sus padres.
Meses más tarde, apareció una anciana pidiendo limosna y cuando entró al lugar, dijo que había trabajado allí como ayudante de cocina. Comentó que en “La Sala Negra” dormía la niña de la casa, pero que se murió porque le cayó encima una pared que estaban construyendo. Aseguró que la infante estaba enterrada en los alrededores de la fuente. Todos quedamos asombrados con su historia...
Meses más tarde, le alquilaron a unas empresarias el patio central de la sede del TNJV para crear un bar al que llamaron “Kabuki”. Cuando mandaron a arreglar la fuente que tenía años sin funcionar, los obreros comenzaron a cavar para cambiar los tubos de agua del artefacto que estaban dañados por la antigüedad y...¡Sorpresa!...Se encontraron con unos huesos, no se sabía si eran de algún animal o de un ser humano, pero todos pensamos en que eran los restos óseos de la niña.
Medio personal del TNJV salimos a verlos y reinó un gran silencio, que aún me pregunto que pensaron los escépticos cuando vieron la osamenta.
Para nadie es un secreto que antes las personas enterraban a sus familiares dentro de la misma casa, el hecho está en que ese mismo lugar, se encontraron huesos de caballos en el patio cuando intentaban acomodarlo para echarle cemento, se supone que allí estaba la caballeriza. Aún los habitantes de la casa de este centro cultural siguen escuchando a esta niña en horas de la noche, pero aseguran que ya están acostumbrados a ella y no les da miedo.



Un parapsicólogo español explica en esta entrevista qué son los fantasmas y si realmente existen


Un apartamento embrujado

A principios del 2000 escribía para la revista “Gala” y el suplemento “Entre Amigos”, ya que comencé a laborar en el Diario El Impulso después de trabajar años en diferentes radioemisoras de la ciudad. Poco después me mudé al Edificio “La Moneda”, una obra arquitectónica que data la década de los 50's y está ubicada en la carrera 19 con calle 23, en Barquisimeto, Venezuela. El apartamento que alquilé era tipo estudio y estaba conformado por un gran salón, un cuarto de baño y un balcón con una puerta corrediza de vidrio que daba a la calle.
Por vivir en pleno centro de la ciudad, era visitado a diario por amigos, ex compañeros de labores o estudios y conocidos.
Mi apartamento era un mini “Disneylandia” según sus visitantes, porque allí tenía cientos de discos, películas en DVD, libros y revistas, así que quien iba al lugar se entretenía sí o sí con todo este material.
Un día, un amigo espiritista estuvo en mi apartamento y me dijo que el lugar era una especie de “puerta espiritual” por donde entraba y salían espíritus de todo tipo.
Honestamente no le creí, pero con el tiempo, comenzaron a suceder cosas extrañas que me hicieron tomar sus palabras muy en serio.
En una oportunidad, él mismo fue a trabajar en mi computadora unos diseños publicitarios, ya que es diseñador gráfico. Yo había comprado un par de discos compactos con las leyendas tradicionales de Venezuela. Los Cds contenían las historias dramatizadas del silbón, la llorona, Florentino y el Diablo, Juan Machete y otras que se cuentan en los llanos y campos de mi país, las cuales quería conservar por ser parte de nuestro folklore.
Mi amigo me dijo que las colocara en el reproductor de música, que algunas no las conocía y juntos decidimos oír la leyenda de Juan Machete.
Yo me acosté en la cama en silencio a escuchar con atención la historia, mientras mi amigo estaba a espaldas de mi, sentado en un escritorio diseñando en mi computadora.
Honestamente, el cuento era bien macabro, porque hablaba de un pacto diabólico, pero yo lo tomaba más como un cuento popular, que como un hecho real.
Minutos después, mi amigo comenzó a reírse, hecho que me pareció extraño, ya que la historia era tan fatalista y oscura, que de verdad no tenía gracia alguna.
Su risa se tornó en una carcajada, parecía que se burlaba de la leyenda que estábamos escuchando y le pregunté: coño, ¿dime qué te parece gracioso?, porque hasta ahora no escuché ningún chiste...
Pero él se limitaba a reírse en voz alta, y de repente, se tiró hacia atrás con tanta fuerza, que cayó sentado en el piso. Sus ojos estaba en blanco y se reía de manera macabra. Corrí a levantarlo y me gritó: “no me toques” con una voz muy gruesa.



Imagen del primer carnet cuando entré a trabajar con el staff de la revista "Gala" del Diario El Impulso de Barquisimeto


Pensé que era una broma y comencé a decirle que no me parecía de buen gusto lo que estaba haciendo, sin embargo, comenzó a vociferar malas palabras, me decía que era un espíritu negro y que lo habíamos llamado gracias a la grabación tan macabra que estábamos escuchando.
No le creía. Mi lógica me decía que mi pana me estaba jugando una broma.

¡Déjate de ridiculeces! – le dije muy serio y concluí: ¡Párate y sigue trabajando!

Pero él continuó en el suelo y me gritaba malas palabras con los ojos totalmente en blanco.

  • ¿No me crees? - me preguntó sonriente
  • Pues no, anda a vacilar a tu abuela pajúo...

Entonces, un plato de porcelana que tenía sobre la mesa de adorno, voló por el aire y se estrelló contra una pared.

  • ¿Quieres más muestras? - amenazó sonriente
  • Pues seas lo que seas, no te tengo miedo – le dije muy seguro

Acto seguido, agarré un gran rosario con un crucifijo de madera que tenía colgado en la pared, se lo coloqué en la frente y mi amigo gritaba con una voz muy gruesa, me decía que lo estaba quemando, que lo dejara en paz.
Comencé a rezar y mi amigo me golpeaba, como evitando que lo hiciera. El perro de mi vecino aullaba de manera extraña y el apartamento se puso muy frío.
Poco después de tanto rezo, mi amigo guardó silencio y cayó desmayado unos segundos. Al abrir los ojos, me preguntó: ¿qué hago yo en el suelo?
Le conté lo sucedido y se asustó mucho. Me juró que no era una broma, me dijo que le dio como sueño y se quedó dormido unos segundos, pero que no recordaba nada de lo que había pasado. Me insistió que mi apartamento era una puerta de entrada de espíritus, una especie de ascensor donde entraban y salían entes, y que si yo llamaba malas energía, éstas vendrían.
Uno de los detalles que me llamaba la atención del edificio era que la planta baja siempre estaba en penumbras. Colocaban bombillos nuevos casi toda la semana, pero se quemaban minutos después y toda persona espitual o medium que me visitaba, comentaban que ellos escuchaban en la planta baja quejas, llantos y gritos de dolor.
Un día me tocó visitar a un historiador por razones de trabajo. La revista “Gala” íba a hacer un especial sobre Barquisimeto y me tocaba averiguar cómo era la ciudad en la época de la colonia.
Se me ocurrió preguntarle por el edificio “La Moneda” y me dijo, entre otras cosas, que había sido uno de los más lujosos de su época, pero que su importancia es más histórica, porque fue la sede de la desaparecida Seguridad Nacional durante la época de Pérez Jiménez. Me comentó que en la planta baja estaban ubicadas las salas de torturas e interrogatorios y las mantenían siempre oscuras para que nadie notara que sucedía allí y que en el primer piso (donde quedaba mi apartamento) estaban instaladas las oficinas y allí se decidía a quién perseguir, torturar y matar.
Conociendo el pasado oscuro de este edificio, tiene sentido que allí se perciban tantas energías negativas y más sentido le encuentro a que mis amigos mediums escuchen llantos y lamentos en la planta baja, que aún sigue oscura y creen que el problema es eléctrico.

José Luis Mata – joseluismatasanchez@gmail.com - @Mata_JoseLuis
Julio 2012



Escena la famosa telenovela "Estefanía" (1979) que trasmitía RCTV, la cual mostraba las torturas e interrogatorios que se ejecutaban en las sedes de la Seguridad Nacional en la época de Pérez Jiménez



Plaza "La Moneda", donde se encuentra ubicado el edificio del mismo nombre. Es famosa por la venta de libros de segunda mano



"La Leyenda de Juan Machete", audio del tenebroso cuento


Segunda y última parte de "La Leyenda de Juan Machete"



sábado, 23 de junio de 2012

Los “Gringos” de Barrio Unión



Foto que me hice en el 2001 en Montreal, Canadá. Allí estaba en el jardín de Alvaro, quien amablemente me recibió en su departamento y la foto me la tomó mi amiga María Teresa

Siempre he pensado que a pesar de todos sus defectos o virtudes, Venezuela es el mejor país y el más bello del mundo. Sé que suena irónico, ya que vivo en el extranjero, pero cuando se vive lejos de la tierra que te vió nacer, se extrañan más sus comidas, su gente, sus paisajes, sus colores...¡TODO!
Todas las actividades que he hecho y haré fuera las fronteras venezolanas, siempre ha sido pensando en mi país y en mi gente, en alzar el nombre de Venezuela en el mundo.
Lamentablemente, no todos piensan como yo. Durante mis viajes y estadías por el “Primer Mundo”, me he encontrado con venezolanos que rechazan su raza, desprecian a nuestro país y se creen alemanes, belgas, ingleses o del país donde emigraron. Lo más triste es que su aspecto criollo no lo pueden disimular, a pesar de utilizar acentos extranjeros o se disfracen con las vestimentas del país que los acogió.
Con dolor tengo que reconocer que algunos venezolanos que conocí y que residen fuera de su país descargan a Venezuela y sólo recuerdan lo malo, lo negativo y las historias más horrorosas que vivieron en su terruño natal. Todos esos resentimientos son las causas aparentes y los justificativos que utilizan los que yo bauticé como los “Gringos de Barrio Unión” para aborrecer a su país y que me disculpen los habitantes del Barrio Unión de Barquisimeto, pero esto no tiene nada que ver con ellos, sino que utilicé ese nombre porque todos estos “Odia Venezuela” provienen de barrios u orígenes humildes y los une los mismos ideales, o sea, olvidar al país que dejaron atrás.
Antes de ir a Montreal, Canadá, en el año 2001, una señora me pidió que por favor visitara a su hijo que tenía tiempo que no veía, ni sabía de él. Me dió su número de teléfono y unas fotos envueltas en papel para que se las entregara.
“Espero las imágenes le remuevan los recuerdos y así se acuerda que tiene madre”, me dijo la anciana con tono de tristeza.
Días después que me instalé en el barrio de Plamondon de Montreal, llamé a este muchacho desde una cabina telefónica en la calle, pero me cayó un contestador que decía unas palabras en inglés y que dejara el mensaje después del tono. Como se supone que iba a hablar con un paisano mío, le dejé grabado el número de la casa donde me estaba quedando en español. En horas de la noche, me devolvió la llamada, la voz tenía un marcado acento norteamericano.

  • ¿Hablo con el senior Mata, po favó?
  • Si hablas con él, ¿quién es?
  • You llamar a mi house, ¿qué querer?
  • Disculpa, es que tu mamá te envió algo conmigo...
  • ¿Tú hablar inglés? ¡Porque no entender nada!
  • Yes, I speak english

Entonces comenzamos a conversar en inglés y me dió su dirección. Quedamos en vernos un sábado a las 7:30 pm, no si antes advertirme que sólo me atendería media hora porque estaba muy ocupado.
Al colgar, pensé que el chico tenía muchos años viviendo en Canadá, porque su español era deficiente.
El día acordado llegó, el jóven vivía en una de las mejores zonas de la ciudad y para llegar hasta allá, me tocó tomar varios metros porque me perdí y más aun cuando se tienen sólo unos días en una ciudad totalmente desconocida para un recién llegado como yo.
Afortunadamente, me fui temprano previniendo el adivinar cómo llegar al lugar. Cuando estuve frente a su puerta y toqué el timbre, su saludo en inglés fue: “llegas tarde 3 minutos”...
Se trataba de un muchacho moreno, bastante oscuro, cabello ensortijado, delgado y de baja estatura, o sea, más venezolano no se puede.

  • Discúlpame, pero me perdí en dos oportunidades, las líneas del metro me confundieron...
  • Mucho gusto, soy Enrique (nombre falso para proteger su identidad), okey, al grano, ¿qué quiere mi mamá?
  • No lo sé. Te mandó este sobre...   

  • Lo abrió en silencio, miró las fotos de reojo y leyó la carta en español. Mientras tanto, yo observaba la casa, y noté que tenía el televisor encendido con un juego de fútbol americano y música rap a todo volumen a la vez. De repente, salió un tipo altísimo de aspecto nórdico de una habitación y Ernesto me dijo:
  • Él es norteamericano, es mi pareja y no habla español, así que continuaremos nuestra conversación en inglés para que él no se sienta excluido.
  • ¡Está bien!...¿cuánto tiempo tienes en Canadá?
  • Un año...
  • ¿Y cuándo te fuiste de Venezuela?
  • Hace un año...

Entonces comencé a hablarle en español, hecho que no le gustó para nada.

  • ¿Por qué tienes acento gringo si sólo tienes 12 meses en este país?
  • (Con marcado acento venezolano me respondió molesto) Porque no quiero que se me relacione con esa mierda de país.
  • No se llama mierda, se llama Venezuela y allí naciste, te criaste y viviste hasta hace 12 meses guevón, ¿o se te olvidó?
  • Mira, si me vas a venir con temitas de orgullo nacional, te puedes ir yendo...
  • No te preocupes que ganas de irme no me faltan.

El gringo, viendo que nuestro tono se tornó agresivo, intervino:

  • ¿What´s wrong? (¿Qué pasa?)
  • Nothing my love, nothing (Nada mi amor, nada)

Siguió viendo el juego y de repente sonó como una alarma de reloj, Ernesto lo había programado para que sonara media hora después.

  • Ya tu tiempo se agotó, te pido no le digas nada a mi mamá, dile que no me viste y que no pudiste contactarme, ¿está bien?
  • ¡Está bien!
  • Ven y te acompaño a la puerta, siento decepcionarte, pero espero entiendas que no quiero nada con el Tercer Mundo y si pudiera cambiarme el color de piel y borrar mi pasado venezolano lo haría. No te imaginas cómo odio a Venezuela.
  • ¿Sufriste algún trauma o una mala experiencia en nuestro país para que lo aborrescas con tantas ganas?
  • ¿No te parecen suficiente los tierrúos, los negros y la gente ordinaria y fea que habita allí como para despreciar a ese país?
  • (Tomé un respiro para no meterle un golpe, porque era lo que se merecía, pero me contuve) Chico, ¿tú no te estás visto en un espejo? Aparte de mal educado y desubicado, tienes en tu ser todo lo que desprecias de Venezuela, además de chulo y marico...

Se quedó mudo y a mis espaldas sonó un portazo, que me dejó sordo unos minutos.
Gracias a Dios, de este personaje no supe nada más, ni quiero saber tampoco....



Fotografía de mi primera nevada en Salaberry de Valleyfield, una ciudad cerca de Montreal. Era la primera vez en la vida que veía nieve...


Antes de continuar con esta historia, debo aclarar algo: NO SOY RACISTA, NI DISCRIMINO A NADIE, acepto a las personas tal como son, el hecho está en que he tratado desde travestis hasta personas que practican sadomasoquismo, hecho que me ha valido críticas y hasta me han juzgado mal simplemente por tener trato con personas rechazadas socialmente. Pero considero que no soy nadie para criticar a la gente y menos para controlarles sus vidas. Lo que me molesta realmente son las personas que ven defectos en los demás y no se ven los propios. Destrozan a sus semejantes y no se miran a si mismos. Bien lo decía mi abuela: “el mono no ve su rabo, para mirarle el rabo a los otros monos”.
Me enojó enormemente que Ernesto rechace a nuestra gente y más por razones tan absurdas como el aspecto físico y por razones de status social. Más frivolidad y “cabezahuequismo” no se puede.
Parece que este estúpido no tiene espejo en su casa y no se da cuenta que es más criollo que una arepa y que lo único que tiene de canadiense es la casa donde habita y el papel legal que le da permiso para habitar en ese país. ¡NADA MÁS!



Maricarmen Clay, una venezolana radicada en Esslingen, Alemania. Está casada con un alemán, tiene dos niños y es la creadora de una agrupación de danzas folklóricas venezolanas, con la que se ha presentado por toda Alemania, exaltando nuestra cultura en Europa. En la foto aparece con su hijo menor, quien por cierto, ya sabe bailar joropo...


Lamentablemente, conocí en el extranjero varios casos como éste.
En España traté a un muchacho que hablaba con marcado acento madrileño y éste creía que, por hablar como los capitalinos ibéricos, iba a transformar de manera radical su físico latinoamericano.
En Alemania me presentaron a una marabina que se teñía el cabello de rubio y utilizaba lentes de contactos azules para disimular sus genes goajiros y, se creía tan alemana, que hasta sustituyó su nombre en español por uno germánico y de manera legal. Incluso le ofendía que la llamaran por su nombre venezolano. Si antes se llamada Yusneida del Carmen Prieto Perez (nombre inventado para proteger su identidad), ahora es Greta Ingeborn Heinz Guttenberg, pero la pinta de “Lila Morillo” no se la quitaba NADA, ni NADIE. Ni siquiera la pintura rubia platinada de su cabello mal desrrizado pudo borrar sus raíces indígenas y mucho menos los plásticos azules que utilizaba en sus achinados ojos.
También conocí venezolanos que se quedaban en el Primer Mundo, porque allá hay cosas que no se consiguen en nuestro país, como por ejemplo: marcas de renombre o tecnología de punta, pero de vaina tienen para comer y los realitos les alcanza sólo para pagar las deudas.
Puedo entender y, es lógico, que uno debe amar el país extranjero que te recibe, así como adaptarse a su cultura, clima, gastronomía, idioma, etc...pero de allí a querer ser un “nativo puro”, pues veo esa reacción como un gravísimo problema de autoestima y creo que se convierte en un peo patológico cuando les da por odiar al país que los vió nacer.



En el Primer Mundo conocí a varias venezolanas con el cabello teñido de platinado, pero no por moda, sino porque deseaban ser "rubias nativas" y querían borrar con pintura sus raíces latinoamericanas


Caso contrario sucede con los colombianos, que AMAN a su tierra por encima de cualquier cosa.
Todas las casas de colombianos que visité durante mi estadía en Europa, TODAS tenían un detalle que les recordara su país, ya sea una bandera, una foto de un paisaje o alguna artesanía típica.
Cuando se les habla de Colombia, se ponen nostálgicos, recuerdan lo bueno, lo bonito y lo mejor de su país. Ninguno de ellos me habló de la guerrilla, ni de la droga, sino de los bellos paisajes de sus lugares de nacimientos, de su comida tradicional y hasta de su música.

Aclaro también que conocí en el extranjeros a venezolanos que AMAN a su país, que extrañan a su terruño natal y con los que me reuní, más de una vez, para comer arepas, un buen plato de caraotas, bailar la música de Billo´s o simplemente, para repartirnos las nostalgias del país que miramos desde lejos y que no se deja de extrañar NUNCA porque orgullosamente nacimos y crecimos allí.



Mi primera fiesta venezolana en Europa. Fue en el departamento de mi amigo Pedro Linarez en Sevilla, España, en el año 2005 y la pasamos súper bien, incluso escuchamos la música de la "Billo´s Caracas Boys" y de "Un solo pueblo". Extrañaba mucho mi acento y mi gente, y esta reunión me devolvió la energía venezolana que estaba necesitando para aquel entonces...¡Cómo nos reímos!


Creo que ese sentimiento de pertenencia y amor por lo nuestro es el que nos hace falta a los venezolanos. Apoyar nuestro joropo u otra danza tradicional no es un hecho “tierrúo” u ordinario como algunas personas lo ven. En México, por ejemplo, cualquier celebración, hasta la más fina y elegante, incluye música típica, por eso me alegra que en eventos como el Miss Venezuela, incluyan presentaciones con temas folklóricos.
Ya está bueno ver a nuestro país como un banco que se roba y se disfrutan los reales en otros lados. La política no debería trasformar el ánimo de los venezolanos y menos controlarle sus vidas o separarnos. Ya basta de quejarnos y no hacer nada. También tenemos un lado muy hermoso como nuestra hospitalidad, una naturaleza hermosa, la gastronomía y más cosas que tenemos para exaltar, promocionar y, sobre todo, amarlo por sobre todas las cosas, porque Venezuela es nuestra madre y a la madre ni se le pega, ni se le ofende, se le adora y se le respeta.

¡VIVA VENEZUELA!

José Luis Mata – Junio 2012



Niños venezolanos bailando música folklórica en un colegio de los Estados Unidos


Venezolanos en el extranjero aconsejan a los que deseen emigrar


Músicos venezolanos tocando cuatro y arpa en el barrio de Santa Catherine, en Montreal, Canadá



Fotografía de su la señora Fanny Sepúlveda y su hija Carolina. Esta foto se las tomé durante la fiesta de cumpleaños de Fanny en el 2004, en el departamento de ambas en Bruselas, Bélgica. Estas dos hermosas colombianas me tiendieron la mano en ese país y con ellas compartí hermosos momentos en la capital belga. Les estaré eternamente agradecido...






domingo, 3 de junio de 2012

Mi experiencia nazi en Alemania...


Mi primera foto en Berlín en el 2004


Me gusta la historia. Tanto, que apenas visito un país extranjero, lo primero que hago es conocer sus lugares históricos. Esos rincones que guardan secretos que aún no son develados y sólo sus paredes conocen la verdad. Donde ocurrieron momentos cruciales que cambiaron el rumbo de un país o aun recuerdan un hecho que lo hace inolvidable para bien o para mal.
Alemania está saturada de historia, sobre todo Berlín, en la cual se gestaron guerras, tratados de paz, acuerdos políticos equivocados y hasta grandes conciertos callejeros.
Cuando la visité en el 2004, no sólo quedé impresionado con su arquitectura, con el busto de Nefertiti y la Puerta de Brandeburgo, sino también con su pasado nazi.
El fantasma de Hitler aun persigue a las nuevas generaciones de alemanes, los cuales bajan la cabeza por pena o, para evitar un enfrentamiento, cada vez que se toca el tema de la Segunda Guerra Mundial.
La palabra más ofensiva que le puedes decir a un germano es “nazi”.
Mentáles la madre, llámalos maricos, diles hijos de puta, seguro les ofenderá, pero no hay nada que más les duela que les recuerden ese pasado negro que vivieron sus abuelos y bisabuelos, y que les ha tocado cargar con ese peso y ese estigma a pesar de que ya han pasado varias generaciones. Durante mi paseo por Berlín lo pude comprobar, ya que cada vez que recorrí museos o espacios históricos relacionados con el nazismo, los visitantes guardaban un silencio sepulcral, nadie decía nada, era como un silencio pactado para no recordar esa mancha negra que todavía aparece en los libros de historia de Alemania.




Entrada de un campo de concentración el cual muestra la macabra frase "El trabajo te hace libre"


Tuve la oportunidad de conocer un campo de concentración. Honestamente, no es nada agradable caminar por un lugar donde murieron injustamente personas por el simple hecho de tener una religión, sexualidad o color de piel diferente. Aún esas habitaciones huelen a chamuscado, a encierro, a tristeza, a depresión, a viejo. Es un verdadero suplicio ver fotografías gigantes de personas torturadas, de los experimentos que se hacían con los seres humanos, de bebés que fueron quemados vivos en hornos, de caras asustadas porque no conocían su destino, pero estaban seguros que nada bueno o agradable les sucedería poco después de haberles tomado esas fotos.
Creo en energías y me tocó salir más de una vez del lugar, porque percibía en el ambiente mucha depresión, soledad, desesperación. Es curioso ver la reacción de la gente cuando visitan este tipo de lugares. Por ejemplo, una señora que estaba cerca de mi lloraba en silencio, se tapaba la boca para que sus lamentos no se escucharan, pero el “moqueo” de su nariz y las lágrimas le mojaban la blusa, la delataban quiera o no. Otro señor, por su parte, se reía, no sé si era por nervios o porque le parecía gracioso lo que veía. En mi caso, me dio tristeza descubrir los horrores de la guerra, me daba rabia a ratos la injusticia con la que aniquilaron a inocentes y todavía me cuesta entender cómo pudo ocurrir un hecho así en pleno siglo XX y en sociedades “supuestamente” civilizadas.
Le pregunté a una de las guías cuál era la intención de asquear e impresionar a los visitantes que recorrían el campo de concentración, así como de remover un capítulo muy desagradable de la historia germana y me dijo muy seria: “crear conciencia (...) no queremos que estos hechos se repitan y la única manera de que las nuevas generaciones sean más pacifistas y tolerantes con los demás, es “abofetéandolos” con las situaciones negativas que creó el Tercer Reich años atrás y que todavía nos afecta”. ¡Y tenía razón! Porque los índices de casos de racismo en dicho país son muy bajos y se crearon leyes las cuales protegen a los extranjeros en casos de rechazo social y obligan a quienes los atropellan a pagar multas con altas sumas de dinero.




En el monumento a los judíos en Berlín, debajo de este monumento que emula lápidas en honor a las víctima del Holocausto, se encuentra un museo


Durante mis años en Alemania, pude conocer de primera mano, historias de personas que vivieron la Segunda Guerra Mundial. La abuelita de un amigo que vive en el sur del país, me contó que su familia era rumana y viendo cómo los nazis atacaban a los judíos y extranjeros, sus padres decidieron devolverse a pie a Rumania, ya que si agarraban un tren o un autobús, seguro serían atrapados y deportados a un campo de concentración.
Ella es la menor de tres hermanos y me dijo que mientras caminaban por los bosques, vieron y escucharon de todo, ya que los nazis saqueaban, violaban y abusaban a su antojo.
Cuando se les acabó la comida, les tocó robar o pedir así sea un pedazo de pan de las casas que se encontraban en el camino, ya que las frutas y vegetales de los campos no se podían comer porque fueron envendados por el Tercer Reich, el gobierno germano sabía que muchos de los inmigrantes se estaban escapando por los caminos verdes y la manera más fácil de aniquilarlos era envenenándolos, hicieron lo mismo con el agua de los ríos y lagos.
Les tocaba dormir entre matorrales y su hermano mayor y su papá se turnaban la vigilancia nocturna, para así evitar ser descubiertos. Sus padres les decían que apenas aparecieran nazis, se dispersaran, que se olvidaran que era una familia, que corrieran por sus vidas.
Un día, su papá se fue a buscar comida y rato después llegó corriendo al lugar, gritándoles que huyeran, que los nazis lo descubrieron y todos escaparon hacia los matorrales. Ella y su mamá se subieron a un árbol y vieron como mataron a patadas a su padre, que vomitaba sangre, y no pararon de golpearlo hasta que el pobre hombre no reaccionó más, ni emitió sonido alguno. Su mamá lloraba y le tapaba la boca a la niña para que sus gritos de nervios y llanto no fueran escuchados por los militares. A su hermano le pasó lo mismo, los nazis lo descubrieron, lo obligaron a correr para practicar puntería con él mientras el muchacho intentaba esquivar los disparos para salvar su vida.
Estuvieron por meses internadas en los bosques y caminaban de madrugada y en la oscuridad para no ser descubiertas. Llegaron a comer grama, tomar agua sucia y comer de la basura para no morir de hambre. Sufrieron muchas veces de fiebre, dolores estomacales y vomitadera.
Un día, unos campesinos alemanes que venían en sentido opuesto a ellos, les dijeron que se fueran a Berlín, que ya la guerra había terminado y se desviaron a la capital germana. Cuando llegaron, se encontraron con una ciudad completamente destruida por la guerra e invadida por los rusos, franceses, ingleses y norteamericanos.
Lo que se suponía que iba a ser la solución para liberar a Alemania de las garras de Hitler, resultó ser otro problema, ya que los militares invasores también saquearon, mataron y abusaron de su poder.
Esta señora me contó con lágrimas en los ojos que apenas entraron a Berlín, un lote de militares rusos de avalanzaron sobre su mamá y hermana de trece años, las violaron, y fueron tantos a las vez, que las mataron luego de gritar por ayuda hasta quedarse difónicas. Mientras ultrajaban a su mamá, la señora le gritaba en rumano que corriera por su vida y ella llorando, corrió y corrió sin rumbo fijo, muy asustada y, a su vez, débil porque tenía días sin comer y se sentía muy enferma.
Se escondió entre los escombros de una construcción destruida por las bombas y allí se quedó dormida. Un bombardeo la despertó sobresaltada y volvió a correr. Se encontró con los cuerpos de su mamá y hermana tirados en la calle, completamente desnudas y con largas rayas de sangre que salían de sus respectivos sexos.
Rodó varios días, se escondía de los militares, porque para ella, cualquier uniformado representaba un peligro.
Un día se encontró entre los escombros una lata, estaba cerrada y no tenía etiqueta. Tomó una piedra y la golpeó hasta que le hizo un huequito, y comenzó a succionar con todas sus fuerzas. Por fortuna, era mermelada de fresa y, debido al hambre, se la comió toda, hecho que le produjo dolores estomacales y mareo. De repente, todo se le nubló y cayó desmayada. Cuando abrió los ojos, estaba en un hospital y de allí la pasaron a un orfanato, donde terminó de crecer y educarse.
Me dijo que se casó con un alemán con quien fue muy feliz. Que a pesar de los sucedido, no resiente nada contra los germanos. Pero que siente un odio profundo por los rusos, por lo que le hicieron a su mamá y hermana.
Es tanto el trauma de esta señora, que no puede ver películas relacionadas con encuentros bélicos, no consume mermelada de fresas porque cree que le producirá un desmayo y la pérdida de la conciencia. Aun le teme a los soldados y los juegos pirotécnicos explosivos le producen ataques de nervios porque le recuerdan a los bombardeos que vivió de niña.
Cuando terminó de contarme su historia, me tomó de la mano y me llevó hasta la cocina. Allí había un gran closet lleno de latas de todo tipo, porque según ella, “si estalla otra guerra, ya estoy preparada y tengo comida para sobrevivir varios meses”.
Sus nietos me cuentan que es una mujer muy dura, que cuando uno de ellos se queja por una tontería o a ella se le acaban las medicinas, la abuela les dice: “sobreviví a una guerra, así que esta situación no es nada”.



Los edificios que aparecen de fondo en la foto, sustituyeron los bunkers y oficinas de los nazis en Berlín


La Segunda Guerra Mundial marcó de tal manera a los alemanes, que hubo palabras que fueron eliminadas del diccionario, ya que eran utilizadas por los nazis. Lo mismo sucedió con ciertas oraciones que son innombrables y hasta vetadas por la ley en caso de su utilización pública, como por ejemplo “El trabajo te hace fuerte” (Arbeit macht Frei), que está escrita en todas las puertas de los campos de concentración o “La solución final”, que era sinónimo de mandar a las personas a las cámaras de gas.
Una vez quise tirármela de simpático cuando laboraba en una revista en Hamburgo, ya que una compañera me dijo que estaba muy cansada porque había escrito todo el día sin descanso alguno y le dije sonriendo: “El trabajo te hace libre”, dicha frase bastó para que toda la oficina se tornara silenciosa y cientos de ojos se posaron sobre mí, con miradas matadoras. Entonces ella me dijo muy seria: “esas palabras no son broma en Alemania, seguro lo desconoces porque eres extranjero, pero esa oración aquí no se dice nunca y menos en broma”.
¡Trágame tierra! Desde entonces medía mis palabras ante los germanos...



Postal de militar nazi con un bebé que conseguí en una librería de segunda mano en la capital germana


En una de las visitas a Berlín, entré en una librería de segunda mano y revisando unas cajas con postales antiguas, me encontré una foto de un militar de la SS cargando a un bebé. Me pareció un material histórico interesante y cuando la fui a cancelar, el vendedor se puso muy tenso, me preguntó de dónde había sacado esa imagen, le señalé la caja de donde la saqué e igual no me la quería dar, ni vender y después que le supliqué varias veces, cedió hecho un manojo de nervios pero me pidió que no dijera que la había comprado en su tienda. Recuerdo que me la envolvió como en tres páginas, las selló con cinta adhesiva y me la dió en una gran bolsa de papel, sin ningún tipo de inscripción.
Parecía que me estaba vendiendo droga o algún material prohibido y perseguido por la ley.
Otro día almorcé en un comedor popular ubicado en pleno centro de la capital alemana y me llamó la atención lo gigante de la sala. Resulta que había sido el aeropuerto privado de Hitler y, a diferencia de las otras edificaciones de los nazis, esta no fue destruida, ni modificada.
Me dio tanta curiosidad, que buscando el cuarto de baño “supuestamente” me perdí y así pude ver otras habitaciones que, para mi decepción estaban vacías. Sólo tenían grandes ventanas y techos altos.
Mi exploración se acabó cuando una de las empleadas me vió rodando por los salones y me dijo: “señor, si busca los urinarios, los dejó como 5 habitaciones atrás”. Pero como mi curiosidad no quedó saciada, aproveché para preguntarle sobre el pasado hitleriano del lugar y volvió el silencio, ese silencio alemán que parece que quiere borrar el pasado, que les da pena o les molesta que les toquen el tema.
Tomó un respiro y mirándome fijo con sus ojos verdes, muy verdes, me dijo con tono frío: “si necesita papel toilette, me avisa”...

José Luis Mata
Junio 2012




Comedor que anteriormete había sido el aeropuerto privado de Hitler



Ticket del metro de Berlín, de mi primer viaje...



Imagen del campo de concentración de Dachau, hoy convertido en un museo



Documental sobre los campos de concentración en Alemania




Testimonio de una sobreviviente del Holocausto