Mi apartamento tipo estudio ubicado en el edificio "La Moneda" en pleno centro de la ciudad. Allí me sucedieron eventos y hechos extraños.
Creo en Dios. Pero no soy un fanático religioso, ni me doy golpes de pecho. Es más, me molesta enormemente cuando algunos creyentes pretenden obligarte a que creas su verdad y su manera de adorar a Dios, basados en una interpretación personal de la biblia. Lamentablemente esos son los que juzgan y señalan con el dedo los actos o comportamientos de los demás que ellos consideran pecado. Pero tristemente no se miran así mismos...y juzgan utilizando frases bíblicas, que es lo peor.
Desde mi punto de vista Dios es amor, aceptación, ayuda al necesitado y no lo veo como un ser castigador o vengativo tal como algunas religiones lo pintan.
La misma biblia señala que cuando Jesús vino estuvo en la tierra, se rodeó de los rechazados socialmente, de los enfermos, de los más pobres y nunca los juzgo, al contrario, los aceptó y ayudó.
Para mi el Todopoderoso no está solamente en las iglesias, sino también en la sonrisas de los niños, en la belleza de la naturaleza y en todo acto o situación que tenga al bien y las buenas intenciones como la herramienta principal.
Creo en energías, tanto positivas como negativas, y en una oportunidad vi un reportaje sobre un científico asiático el cual tomó dos vasos de agua, los colocó sobre una mesa y realizó el siguiente experimento: al primer vaso de agua lo insultó y hasta lo maldijo, luego colocó una gota de esa agua bajo un microscópio y se encontró con el agua se veía turbia, llena de microbios y tenía formas extrañas. Posteriormente, al otro vaso lo bendijo, le cantó temas de amor y al colocarlo bajo el microscópio, el agua se veía trasparente, estaba carente de microbios y se podían ver formas hermosas. Su experimento demostró que las energías se pueden trasmitir....
Basado en estas energías, les voy a contar unas historias que viví y que están protagonizadas por fantasmas, espíritus o energías. No pretendo que me crean, porque hay situaciones que escapan hasta del conocimiento científico y de alguna explicación lógica por mi parte, pero si me gustaría compartir estas anécdotas que me resultan curiosas y, que por fortuna, las viví con varias personas que ahora son mis testigos oculares o auditivos y que demuestran que no estoy loco o que experimentamos una locura colectiva.
El supuesto fantasma de una niña se aparecía en el centro cultural
Mi primer caso lo viví en los noventa. Laboraba como productor para la desaparecida institución Teatro Nacional Juvenil de Venezuela (TNJV), sede Barquisimeto. La misma estaba ubicada en una casa colonial que pertenece a una renombrada familia larense. Se trata de un caserón con varias salas, un patio central con una fuente y un gran patio, que se supone que en el pasado era una caballeriza.
Una de las habitaciones fue pintada totalmente de negro, para darle un carácter más dramático al lugar, así como para presentar allí piezas teatrales basadas en la noche u otras temáticas relacionadas con dicho color.
Se le conocía como “La Sala Negra” y tiene dos ventanales gigantes que dan a la calle y cuando se cierran, la habitación queda completamente a oscuras.
Los habitantes y trabajadores del TNJV decían que habían visto o escuchado al fantasma de una niña que jugaba por el caserón con una pelota, pero que hacía más ruido dentro de “La Sala Negra”.
Uno de los actores me contó que una noche se quedó durmiendo en la sede y cerca de las tres de la mañana escuchó risas y el sonido de una pelota que rebotaba.
Dormido, se levantó a ver qué sucedía y se encontró con una niña corriendo por el patio central tras una pelota. El susto fue tal, que corrió de inmediato a la cama y se escondió bajo las sábanas. Me dijo que el ruido continuó hasta que salió el sol, desde entonces, no se quedó nunca más a dormir en ese lugar.
Una mañana, llegué a trabajar poco antes de las 8:00 am. Estábamos solos la señora que limpiaba y yo. La oficina principal quedaba al lado de “La Sala Negra” y se comunicaban a través de un pasillo que albergaba los vestuarios de los artistas. En el techo de ese pasillo colgaba una rejilla metálica donde colgaban varios trajes y vestidos en ganchos, la misma está sostenida por cadenas que, a su vez, estaban atadas a los gruesos maderos que sostenían los techos.
Mientras organizaba las cartas que iba a enviar a los patrocinantes y colaboradores de la institución teatral, comencé a escuchar ruidos en “La Sala Negra”. Se oían risas infantiles y como el ruido del rebote de una pelota.
Pensé que los sonidos venían de la calle y continué con mi labor, pero los ruidos seguían y para comprobar que no estaba loco y que realmente los estaba escuchando, llamé a la señora que limpia, que se acercó al lugar y apenas oyó las risas y los rebotes, soltó la escoba y se fue corriendo muy asustada a la calle.
Por largo rato siguieron los extraños ruidos, pero cesaron apenas llegó parte del personal. La señora de la limpieza retornó una hora después, aún pálida del susto, y le contó a un grupo de actores lo sucedido.
Algunos se lo tomaron a chiste, otros no ocultaron su nerviosismo.
Entraron a la oficina principal, con la intención de yo también que les contara lo que había oído, pero la señora de la limpieza “se robó el show” porque estaba tan excitada y asustada, que ella era quien relataba lo sucedido en voz alta y batiendo los brazos al aire.
Medio personal se reunió en el lugar para escuchar la historia en detalle, pero cuando algunos de ellos comenzaron a burlarse y decir que todo lo sucedido era producto de nuestra imaginación, la rejilla con cadenas se cayó de golpe del techo, haciendo un gran ruido, que todos salieron corriendo espantados. Era IMPOSIBLE que esas cadenas se fueran rotos de la nada debido al grosor de las mismas y mucho menos que los trajes se cayeron de repente debido a algún viento fuerte, ya que las ventanas estaban cerradas.
Reportaje sobre el experimento del científico japonés que descubrió energías en el agua
Días después, una de las actrices trajo a una medium al lugar y ésta comenzó a conversar con el supuesto espíritu de la niña en “La Sala Negra”. Según esta señora, la infante no había aceptado que estaba muerta y por eso no se quería ir de la que era su habitación y menos de la casa de sus padres.
Meses más tarde, apareció una anciana pidiendo limosna y cuando entró al lugar, dijo que había trabajado allí como ayudante de cocina. Comentó que en “La Sala Negra” dormía la niña de la casa, pero que se murió porque le cayó encima una pared que estaban construyendo. Aseguró que la infante estaba enterrada en los alrededores de la fuente. Todos quedamos asombrados con su historia...
Meses más tarde, le alquilaron a unas empresarias el patio central de la sede del TNJV para crear un bar al que llamaron “Kabuki”. Cuando mandaron a arreglar la fuente que tenía años sin funcionar, los obreros comenzaron a cavar para cambiar los tubos de agua del artefacto que estaban dañados por la antigüedad y...¡Sorpresa!...Se encontraron con unos huesos, no se sabía si eran de algún animal o de un ser humano, pero todos pensamos en que eran los restos óseos de la niña.
Medio personal del TNJV salimos a verlos y reinó un gran silencio, que aún me pregunto que pensaron los escépticos cuando vieron la osamenta.
Para nadie es un secreto que antes las personas enterraban a sus familiares dentro de la misma casa, el hecho está en que ese mismo lugar, se encontraron huesos de caballos en el patio cuando intentaban acomodarlo para echarle cemento, se supone que allí estaba la caballeriza. Aún los habitantes de la casa de este centro cultural siguen escuchando a esta niña en horas de la noche, pero aseguran que ya están acostumbrados a ella y no les da miedo.
Un parapsicólogo español explica en esta entrevista qué son los fantasmas y si realmente existen
Un apartamento embrujado
A principios del 2000 escribía para la revista “Gala” y el suplemento “Entre Amigos”, ya que comencé a laborar en el Diario El Impulso después de trabajar años en diferentes radioemisoras de la ciudad. Poco después me mudé al Edificio “La Moneda”, una obra arquitectónica que data la década de los 50's y está ubicada en la carrera 19 con calle 23, en Barquisimeto, Venezuela. El apartamento que alquilé era tipo estudio y estaba conformado por un gran salón, un cuarto de baño y un balcón con una puerta corrediza de vidrio que daba a la calle.
Por vivir en pleno centro de la ciudad, era visitado a diario por amigos, ex compañeros de labores o estudios y conocidos.
Mi apartamento era un mini “Disneylandia” según sus visitantes, porque allí tenía cientos de discos, películas en DVD, libros y revistas, así que quien iba al lugar se entretenía sí o sí con todo este material.
Un día, un amigo espiritista estuvo en mi apartamento y me dijo que el lugar era una especie de “puerta espiritual” por donde entraba y salían espíritus de todo tipo.
Honestamente no le creí, pero con el tiempo, comenzaron a suceder cosas extrañas que me hicieron tomar sus palabras muy en serio.
En una oportunidad, él mismo fue a trabajar en mi computadora unos diseños publicitarios, ya que es diseñador gráfico. Yo había comprado un par de discos compactos con las leyendas tradicionales de Venezuela. Los Cds contenían las historias dramatizadas del silbón, la llorona, Florentino y el Diablo, Juan Machete y otras que se cuentan en los llanos y campos de mi país, las cuales quería conservar por ser parte de nuestro folklore.
Mi amigo me dijo que las colocara en el reproductor de música, que algunas no las conocía y juntos decidimos oír la leyenda de Juan Machete.
Yo me acosté en la cama en silencio a escuchar con atención la historia, mientras mi amigo estaba a espaldas de mi, sentado en un escritorio diseñando en mi computadora.
Honestamente, el cuento era bien macabro, porque hablaba de un pacto diabólico, pero yo lo tomaba más como un cuento popular, que como un hecho real.
Minutos después, mi amigo comenzó a reírse, hecho que me pareció extraño, ya que la historia era tan fatalista y oscura, que de verdad no tenía gracia alguna.
Su risa se tornó en una carcajada, parecía que se burlaba de la leyenda que estábamos escuchando y le pregunté: coño, ¿dime qué te parece gracioso?, porque hasta ahora no escuché ningún chiste...
Pero él se limitaba a reírse en voz alta, y de repente, se tiró hacia atrás con tanta fuerza, que cayó sentado en el piso. Sus ojos estaba en blanco y se reía de manera macabra. Corrí a levantarlo y me gritó: “no me toques” con una voz muy gruesa.
Imagen del primer carnet cuando entré a trabajar con el staff de la revista "Gala" del Diario El Impulso de Barquisimeto
Pensé que era una broma y comencé a decirle que no me parecía de buen gusto lo que estaba haciendo, sin embargo, comenzó a vociferar malas palabras, me decía que era un espíritu negro y que lo habíamos llamado gracias a la grabación tan macabra que estábamos escuchando.
No le creía. Mi lógica me decía que mi pana me estaba jugando una broma.
¡Déjate de ridiculeces! – le dije muy serio y concluí: ¡Párate y sigue trabajando!
Pero él continuó en el suelo y me gritaba malas palabras con los ojos totalmente en blanco.
- ¿No me crees? - me preguntó sonriente
- Pues no, anda a vacilar a tu abuela pajúo...
Entonces, un plato de porcelana que tenía sobre la mesa de adorno, voló por el aire y se estrelló contra una pared.
- ¿Quieres más muestras? - amenazó sonriente
- Pues seas lo que seas, no te tengo miedo – le dije muy seguro
Acto seguido, agarré un gran rosario con un crucifijo de madera que tenía colgado en la pared, se lo coloqué en la frente y mi amigo gritaba con una voz muy gruesa, me decía que lo estaba quemando, que lo dejara en paz.
Comencé a rezar y mi amigo me golpeaba, como evitando que lo hiciera. El perro de mi vecino aullaba de manera extraña y el apartamento se puso muy frío.
Poco después de tanto rezo, mi amigo guardó silencio y cayó desmayado unos segundos. Al abrir los ojos, me preguntó: ¿qué hago yo en el suelo?
Le conté lo sucedido y se asustó mucho. Me juró que no era una broma, me dijo que le dio como sueño y se quedó dormido unos segundos, pero que no recordaba nada de lo que había pasado. Me insistió que mi apartamento era una puerta de entrada de espíritus, una especie de ascensor donde entraban y salían entes, y que si yo llamaba malas energía, éstas vendrían.
Uno de los detalles que me llamaba la atención del edificio era que la planta baja siempre estaba en penumbras. Colocaban bombillos nuevos casi toda la semana, pero se quemaban minutos después y toda persona espitual o medium que me visitaba, comentaban que ellos escuchaban en la planta baja quejas, llantos y gritos de dolor.
Un día me tocó visitar a un historiador por razones de trabajo. La revista “Gala” íba a hacer un especial sobre Barquisimeto y me tocaba averiguar cómo era la ciudad en la época de la colonia.
Se me ocurrió preguntarle por el edificio “La Moneda” y me dijo, entre otras cosas, que había sido uno de los más lujosos de su época, pero que su importancia es más histórica, porque fue la sede de la desaparecida Seguridad Nacional durante la época de Pérez Jiménez. Me comentó que en la planta baja estaban ubicadas las salas de torturas e interrogatorios y las mantenían siempre oscuras para que nadie notara que sucedía allí y que en el primer piso (donde quedaba mi apartamento) estaban instaladas las oficinas y allí se decidía a quién perseguir, torturar y matar.
Conociendo el pasado oscuro de este edificio, tiene sentido que allí se perciban tantas energías negativas y más sentido le encuentro a que mis amigos mediums escuchen llantos y lamentos en la planta baja, que aún sigue oscura y creen que el problema es eléctrico.
José Luis Mata – joseluismatasanchez@gmail.com - @Mata_JoseLuis
Julio 2012
Escena la famosa telenovela "Estefanía" (1979) que trasmitía RCTV, la cual mostraba las torturas e interrogatorios que se ejecutaban en las sedes de la Seguridad Nacional en la época de Pérez Jiménez
Plaza "La Moneda", donde se encuentra ubicado el edificio del mismo nombre. Es famosa por la venta de libros de segunda mano
"La Leyenda de Juan Machete", audio del tenebroso cuento
Segunda y última parte de "La Leyenda de Juan Machete"
Muchas vivencias increíbles y por demás asombrosas, pero se de tu seriedad y te digo me dejas con miedo.Pero que bello es Barquisimeto, Venezuela y sus historias porque forman parte de lo nuestro que bueno que puedas compartirlo. Besos
ResponderEliminarAh, y ni pienso escuchar la historia de juan machete....
ResponderEliminarQue recuerdos que me trae el ver una foto de tu antiguo apartamento, la cantidad de veces que conversamos allí, o que te esperaba mientras te alistabas para salir. Y ciertamente en más de una oportunidad el espacio interno de pronto se volvía muy frio, aun cuando estuviese haciendo calor...
ResponderEliminarLo del TNJ lo certifico, yo me la pasaba en esos días por allí y supe todas estas cosas que mencionas. Lo de tu apartamento, parece increíble, pero creo que esas cosas si son reales, aunque las enfoco y las entiendo en otra perspectiva. Saludos JLM, excelente entrada!
ResponderEliminarYa habia oido algo sobre las salas de torturas del edificio la moneda y simepre me llamo la atencion la oscuridad no solo del hall del edifico sino tambien los alrededores ya que vivi por alli cerca y tengo familia que vive por esa zona, ni loco me atreveria a dormir en ese edifico luego de eso que te paso y de saber lo que se hacia alli durante la dictadura... tienes guaramo!!
ResponderEliminarJose excelente me hiciste acordar del TNJ que tiempos tan sabrosos....Besote y como siempre Excelente
ResponderEliminarMe encanta q hayas pensado en c0mpartir acerca de éste tema; muchas veces las personas lo obvian por temor a ser juzgadas cuando aún en silencio, todos sabemos q lo sobrenatural existe. Gracias siempre x compartir tus conocimientos y experiencias queridos amigo !!!
ResponderEliminarno se que decir, pero se que no voy a escuchar ni de coña el cuento , por si las moscas xDDDDDD , paso de cosas raras y pasar un mal rato
ResponderEliminarMuchas gracias a todos por sus opiniones! Vienen más historias...estén pendientes! Abrazos desde Buenos Aires...
ResponderEliminarHola muy buenos tus relatos particularmente si creo en fantasmas y espectros te cuento una de mis experiencias : Hace muchos años trabajaba en una universidad privada en Caracas, a las 2 de la tarde,estaba vacía y el personal estaba en hora de descanso, entre a uno de los baños de damas que se encontraba solo cuando estaba peinándome viéndome en el espejo vi claramente que en un rincón se encontraba un hombre alto y delgado vestido con un pantalón negro, una camisa roja y un sombrero negro, que inclinó como si me saludaba, me quede tan impresionada que no entendía que estaba viendo una aparición, nunca mas entre a ese baño,
ResponderEliminarSon historias asombrosas,en las ciudades va pasando el tiempo y el cemento oculta aterradoras historias que dan escalofríos,me encantan los relatos y pude vivirlos al leerlos en mi imaginación
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