domingo, 16 de noviembre de 2014

Mis Historias de Fantasmas


Algo parecido a esta imagen fue lo que vi en el pasillo de El Impulso


De todas mis memorias, curiosamente las historias vividas por mi persona, relacionadas con fantasmas, son las más leídas de mi blog. Es por ello que para complacer a todos los que me piden más historias relacionadas con lo paranormal, aquí van tres más.

Debo aclarar una vez más que, los hechos sucedidos que a continuación les voy a relatar, no son producto de mi imaginación, ya que han sido expericncias que compartí en persona con amigos, conocidos o con compañeros de trabajo. Otros, me han sido relatados por gente que cuentan con testigos oculares o auditivos, con quienes compartieron estas experiencias.

Mi primer relato sucedió en mi último sitio de trabajo en Venezuela: el diario El Impulso.
Se trata de uno de los periódicos más antiguos del país y está ubicado en la ciudad de Barquisimeto.
Es un edificio de tres plantas con sótano, en el cual laboran más de 400 personas día y noche.
En el segundo piso, es donde queda ubicada la redacción del diario y es el lugar con más actividad paranormal de toda la edificación, además del sótano, que es el sitio más oscuro del Impulso.

Muchos excompañeros de labor me contaron los sustos que pasaron en noches que les tocó hacer guardias nocturnas, ya que a los periodistas y vigilantes de seguridad nos rotan los horarios de trabajo y hay semanas en las que nos tocaba laborar hasta pasada la medianoche.
En la segunda planta hay varias salas de recepción, en las cuales hay grandes muebles donde se atienden a los entrevistados.

A algunos de los vigilantes nocturnos, les da por dormir en estos muebles, pero todo el que lo ha hecho, termina asustado por la presencia alguno de los fantasmas que recorren la redacción del periódico.


Este es uno de los muebles en los cuales los vigilantes descansan y son espantados por fantasmas


Uno de ellos me contó que, una madrugada subió cerca de las 3:00 a dormir en uno de estos muebles y de repente, una de las tantas computadoras existentes en la sala de redacción se encendió y comenzó a teclear sola.

Él se asomó con mucho cuidado y notó en la sala oscura que el brillo de la pantalla del aparato iluminaba tenuemente el lugar. Del susto hechó a correr y le avisó a otro compañero lo sucedido. Ambos subieron rápidamente a la redacción y cuando entraron al gran salón lleno de computadoras, todas estaban apagadas.

El vigilante comenzó a burlarse de su compañero, llamándolo cobarde y que seguro había soñado lo sucedido, cuando de repente, una carpeta llena de papeles que estaba sobre uno de los escritorios se cayó de manera repentina, creando un estruendo en la habitación que los dejó mudos y, acto seguido, la computadora se volvió a encender y a teclear sola. Lo más asombroso del caso, es que los suiches de la luz de la redacción de bajan después de la medianoche, o sea, que es IMPOSIBLE que se haya tratado de un fallo eléctrico.

Otro caso me lo contó una periodista, quien me dijo que se montó con ella un señor en el ascensor.
Éste estaba ataviado de traje oscuro y no se dejaba ver la cara porque tenía los ojos clavados en el piso. A ella le pareció raro que algún entrevistado estuviese en El Impulso a altas horas de la noche.
Él se colocó a espaldas de ella y me dijo que el tipo respiraba con dificultad. Cuando se abrió el ascensor, el señor caminó por un pasillo largo que conduce a los baños y en vez de meterse en alguno de ellos, siguió de largo y atravesó la pared que estaba al final, desapareciendo de manera repentina.
A mi excompañera de labores le dió un ataque de nervios y, del susto, abandonó el lugar minutos después.

Un día, almorzando con algunos de los vigilantes, TODOS me aseguraron haber visto o escuchado fantasmas en la sala de la redacción. Uno de ellos me dijo muy asustado que una madrugada lo despertó el llanto de una mujer, que lloraba insistentemente y se lamentaba. Lógicamente no se atrevió a averiguar de donde provenían los lamentos, pero si se juró que nunca más dormiría en los muebles de la redacción.


        Con mis excompañeros de labor en El Impulso, en la foto aparece Mariángel


Un fantasma “oloroso”

Yo también pasé mi susto en la redacción de El Impulso, una noche que me tocó trabajar una guardia nocturna.

Estaba cubriendo la fuente de farándula del diario y me tocó ir a la Feria Internacional de Barquisimeto a ver a “La Noche del Reguetón”. Estuve en el Complejo Ferial hasta pasadas las 11:00 PM (23:00 hrs) y retorné al periódico cerca de la medianoche. Afortunadamente, no estuve solo en la redacción, porque mi compañera Mariángel D. también estaba de guardia nocturna ese día.

Los dos estábamos concentrados en silencio escribe que escribe. Solamente se escuchaban los teclados de las computadoras. De repente, en el pasillo que daba frente a mi, pasó una mujer vestida de blanco, con un traje largo, parecía una novia. Su imagen se reflejaba en el brillo del piso y me pasó lentamente por enfrente. La miré y volteé a ver a Mariángel a ver si ella la había visto también, pero la periodista estaba metidísima en su texto y no notó la presencia del fantasma.

Me quedé callado para no ponerla nerviosa, pero para sorpresa de ambos, comenzó a emanar en toda la redacción olor a flores, como de esos claveles amarillos que llaman “flores de muerto” en Venezuela que emanan un olor fuerte, no era un aroma agradable.

Entonces Mariángel comenzó a hacer ruidos con la nariz y me preguntó si olía lo mismo que ella.
Dije que si con un movimiento de cabeza, entonces ella se paró inmediatamente de la silla y me dijo: vámonos gordo, que este olor me da mala espina.



                     Fachada del Diario El Impulso, en Barquisimeto, Venezuela


El problema es que ella tenía un auto y se podía ir cuando quisiera, yo debía esperar si o si el próximo transporte de El Impulso, que repartía al personal hasta sus domicilios y no salía hasta la 1:00 AM.
Afortunadamente, Mariángel me ofreció “el empujón” hasta mi casa esa noche.
En el camino, conversamos lo sucedido y ella también me contó los sustos que pasaron varios trabajadores del diario con entes paranormales que allí aparecen.
Al día siguiente, le comenté a uno de los vigilantes lo que me había sucedido la noche anterior y me interrumpió diciéndome: seguro viste a la señora de vestido blanco que huele a flores. Aquí todos decimos que es una novia que busca marido, ¿está interesado señor Mata?
!Ni a palos! - Le respondí.

Un fantasma “A lo flamenco”

Viví en Sevilla, España, en el 2007 / 2008.

Mis primeras semanas en esa hermosa ciudad las pasé en el departamento de un amigo que conozco desde inicios de los 80's, con quien compartí muchos momentos inolvidables y me recordó con sus acciones que, los hermanos no sólo son de sangre, sino también los que te da la vida y Dios te pone en el camino. ¡Y él es uno de ellos!

Su apartamento está ubicado en una edificación de los años 70´s, no muy lejos del Parque de María Luisa. Es grande y espacioso, lo malo es que las paredes parecen de cartón y todo lo que hacen los vecinos se escucha, quieras o no.


                               En el apartamento del "taconeo" en Sevilla


Durante sus vacaciones fui su sustituto laboral y gracias a él, aprendí a cuidar ancianos y a personas enfermas, trabajo que te hace ganar humanidad, paciencia y ternura para con los más débiles.
Curiosamente, todas las madrugadas, la vecina del departamento de arriba comenzaba a “taconear”.
Caminaba de un lado para otro, corría, parece que bailaba, todo se escuchaba solamente durante la madrugada. Desde la 1:00 am en adelante, empezaba el taconeo hasta altas horas de la noche.
Al principio no le di importancia al asunto, pero cuando llegaba realmente muy cansado del trabajo, entonces la cosa empezó a molestarme, porque no podía dormir.

Una mañana, cansado del bendito taconeo nocturno, subí al piso de donde provenía el ruido, toqué la puerta, pero nadie me abrió. Toqué insistentemente, pero nadie respondió. Hasta que salió la vecina de enfrente y me dijo: no insista señor, que allí no vive nadie desde hace más de cinco años. Ese departamento está cerrado y vacío desde que su dueña murió de anciana.
¡Mi cara fue un poema y más cuando la vecina me comentó que a la fallecida le encantaba bailar flamenco!

Fantasmas nazis

En el 2010 vivía en un barrio llamado Bamberk en Hamburgo, Alemania.

Habitaba un apartamento de ladrillos que fue construido por las viudas de los combatientes y ancianos que sobrevivieron de la Segunda Guerra Mundial.

Según la historia, los nazis llevaban a los infantes, de todas las edades, a un campo de concentración que estaba ubicado en dicha ciudad, para aniquilarlos. Se dice que muchos militares nazis huyeron del lugar, porque no tenían la fuerza de voluntad para asesinar a un niño. ¡Yo tampoco lo fuese hecho! ¡Matar inocentes por capricho de un líder loco!

Mi habitación daba hacia un gran jardín, que a su vez, me conectaba con una avenida. Para poder ver la susodicha calle, yo tenía que sacar medio cuerpo por la ventana y mirar a la derecha.



                 Vista que tenía desde la ventana de mi apartamento en Hamburgo


Una madrugada de verano había mucho calor y yo dormía con la ventana abierta.
De repente, el ruido de una marcha militar me quitó el sueño. Me quedé muy quieto en la cama, mientras escuchaba ruidos de botas que retumbaban en la calle.
La marcha paró y sentí los pasos de alguien que echó como a correr.

Una voz fuerte gritaba en alemán “Alt”, “Alt” (Deténgase, deténgase), pero la persona corría sin parar porque se escuchaban sus pasos rápidamente en la acera.

Sonó un fuerte disparo, que me hizo levantar y posteriormente, un silencio sepulcral que parece que el mundo se fuese detenido. Del susto, me asomé por la ventana, saqué medio cuerpo para divisar algo de lo sucedido y la calle estaba desierta.

A la final pensé que algún vecino estaba viendo en TV una película de origen bélico a todo volumen y volví a dormir como si nada.

A la mañana siguiente, enciendo el televisor para ver las noticias antes de irme a trabajar y... ¡SORPRESA! Resulta que ese día se cumplía un año más de la muerte de un soldado que se negó a matar niños en la época nazi, y que fue asesinado al momento de huir, en el barrio de Bamberk por un grupo de militares que lo estaban cazando.


                   Una placa como esta, recuerda al militar alemán asesinado 


¡No podía creerlo! El canal de televisión estaba trasmitiendo en vivo desde la calle que estaba frente a mi edificio. Cuando bajé, pude ver una placa chiquitita que estaba en la acera, en la cual aparecía el nombre de este señor, el cual era considerado un héroe. ¡Sin palabras!

Noviembre 2014

José Luis Mata S. - joseluismatasanchez@gmail.com









domingo, 12 de agosto de 2012

Historias pasadas por alcohol


Foto tomada en una de mis fiestas de cumpleaños en la década de los 90's. Mis amigos allí bebían y yo no pasaba de dos cervezas. En la imagen aparezco junto al actor Pedro Olarte

Nunca me ha gustado la gente borracha. No conozco a nadie que se vea “bonito” con una sobredosis de alcohol encima. Toda mi vida he visto reacciones y comportamientos de todo tipo de personas borrachas. Algunos se ponen románticos, tanto, que acosan sexualmente a la gente. Otros se ponen cómicos y resultan ser los payasos de la noche. Pero creo que los peores son los que les da por llorar, contar sus penas y deprimirse en público, ya que el ratón moral del día siguiente no se lo aguanta por ventilar en público sus problemas. Los más peligrosos se ponen agresivos y quieren pelea; mientras que los más inofensivos son los que se quedan dormidos en un rincón, regularmente con una pose imposible de imitar.

Siempre he pensado que cuando uno quiere festejar algo, no es necesario hacerlo con alcohol, y en caso de tomarse unos tragos, la bebida no debe dominar a uno, hay que saber controlarse y ponerle un límite a la “empinadera de codo”.



No conozco a la primera persona que se vea "bonita" borracha o que no haga el ridículo en público


Creo que tengo un trauma infantil con los borrachos, porque definitivamente hay cosas que te marcan de niño y aquí va el caso que me hizo analizar las actitudes de los seres humanos bajo efectos etílicos. Recuerdo que un día mis parientes iba a celebrarle el cumpleaños a un familiar. Desde horas de la tarde, y mientras se organizaban las mesas y se limpiaba la casa, el agasajado había comenzado a tomarse sus primeras cervezas y cuando la fiesta arrancó a las 9:00 pm, no se le entendía el habla y ya andaba muy mareado debido a la cantidad de “rubias” que se tomó.

A medianoche, cuando le fueron a cantar el cumpleaños, estaba todo torcido en un mueble durmiendo la “pea” y a los invitados les tocó tomarlo por los hombros, llevarlo a rastras y pararlo frente a la torta porque no podía mantenerse en pie. Terminó orinadose la ropa, vomitó en plena sala mientras la gente bailaba y quien menos disfrutó la fiesta fue él. Lo más triste es que fue la burla de la noche, le tomaron fotos con el pantalón mojado de “pis” y después del vomito, la gente optó por irse, no sé si por el bochornoso acto, por el olor del vomito o porque no soportaban ver al cumpleañero en ese estado.
Recuerdo que al día siguiente, mientras se limpiaba la casa, la familia comentó lo sucedido con cierto dejo de pena y entonces le miré los ojos a mi mamá y le dije: “¿sabes qué? Nunca voy a beber hasta quedarme borracho, no quiero hacer el ridículo, ni que la gente se burle de mi como le sucedió a él”
Y hasta la fecha, he cumplido con mi juramento...bueno...casi...porque bebo alcohol socialmente, sobre todo vino, un par de cervezas o un vaso de una que otra bebida. Pero eso sí ¡Sin llegar a perder el sentido, ni emborracharme!
Pero la intención de mi escrito no es hacer una crítica porque siento que me estoy tornando muy serio, ni tampoco pretendo burlarme de nadie, sino para contarles varias anécdotas graciosas relacionadas con borracheras.



Foto de una de las reuniones ochentosas. En la imagen aparece uno de mis compañeros de liceo ya mareado, creyéndose Presidente de la República y dando un mítin

Las primeras...
Como todo adolescente, mis compañeros de estudios y amigos cercanos experimentaron con el alcohol y las situaciones vividas junto a ellos parecen más escenas de filmes cómicos que hechos de la vida real.
Entre las tantas anécdotas, hay una que recuerdo con mucho cariño, pero también me produce mucha gracia a pesar de los años. Corría la década de los 80's y un grupo de amigos del liceo nos íbamos a “El Eneal” (un poblado larense), a una granja que tenía la Familia Gutiérrez Cárdenas.
Eran unas reuniones estudiantiles muy sanas, o sea, cero drogas o sexo, pero si había mucha cerveza, que se tomaba al ritmo de la música de Melissa, Supertramp o Scorpions, que llevabámos en casettes.
Hasta cargábamos con un Betamax para ver en ese lugar las películas de Freddy Krueger (Pesadilla en la Calle del Infierno) o “Martes 13”, que estaban muy en boga para la época, y de noche estábamos asustados pensando que uno de esos asesinos de los filmes podía atacarnos mientras dormíamos.
En el grupo hay dos Carlos (digo “hay” porque aún somos un grupo de amigos que nos hemos mantenido en contacto por años) y uno de ellos, Carlos G, hizo un juramento una de esas noches cerveceras. Aseguró que el primero que se durmiera de la “pea”, sería maquillado como un travesti y fotografiado, para después mostrar las imágenes públicamente en el “Colegio Diocesano”, donde estudiábamos todos. Durante toda la noche nos repetía y amenazaba a cada rato que el primero en caer, sería maquillado.
Arrancó la bebedera y entre chistes y bromas, el primero en quedarse dormido por exceso de alcohol fue el mismo Carlos G.
Recuerdo que para la época estaban de moda las famosas “pinturas mágicas”, que eran unos labiales color verde, pero que al hacer el contacto con la piel, se tornaban color rosa fosforescente.
Pues, apenas el muchacho se acostó en una hamaca a pasar la borrachera, alguna de las chicas sacó el dichoso lápiz labial y, entre todos, comenzó el proceso de “maquillaje” y “embellecimiento” del borracho adolescente.
Le hicimos unas ruedas en las mejillas al estilo “Heidi”, le pintamos los párpados bien marcados, a los labios le untaron brillo con sabor a fresa y hasta le escribieron en la frente la palabra “Loca”. Posteriormente, sacaron de las carteras ganchitos, colitas, pinzas (de pana que escogieron las más feas) y se las colocaron todas en su cabello ensortijado.

Carlos G es negrito y de labios gruesos y se lo podrán imaginar totalmente maquillado de rosa fluorescente.
El tipo parecía María Moñitos o una de esas negritas que se ven en las costas, con el cabello lleno de trenzas de colores.
Alguien lo comparó con Farina de “La Pandillita”, pero el comentario mas gracioso fue este:

  • ¡Se parece a Celia Cruz! - gritó Astrid y todos terminamos privados de la risa.

Para cerrar con broche de oro, los muchachos tomaron un huevo de gallina, separaron la yema de la clara y se la vaciaron en las nalgas. Todos nos reíamos a carcajadas, incluso escribo esto y no paro de reírme, porque recuerdo el momento como si lo estuviese viviendo ahora mismo.
Acto final, se le realizó la sesión de fotos, incluso algunos de nosotros nos abrazamos a él sonriente, mientras los flashes explotaban y le daban mas brillo al rosado de su cara.

Lo más irónico del cuento es que toda esta locura ¡Había sido su idea!



Algo como esto quedó Carlos G después de la sesión de maquillaje impuesta por mis amigas


Horas más tarde, fuimos cayendo uno a uno (más por sueño y cansancio, que por cervezas, se los aseguro). Pero nuestro descanso matutino y el silencio del lugar fue interrumpido con el grito de Carlos G:

  • ¡Coño ´e su madre! ¿Qué me hicieron?
Todos nos quedamos callados, riéndonos en silencio en las diferentes habitaciones de la granja.

  • ¡Y hasta me cogieron, porque tengo el culo mojao! - gritaba histérico.

Nos levantamos privados de risa, le pedimos disculpas y después Carlos G también se lo tomó a chiste, todos nos reíamos mientras él observaba en el espejo “nuestra obra de arte” en su piel.

Pero el cuento no termina allí, resulta que las dichosas pinturas mágicas no se podían quitar hasta dentro de TRES DÍAS. Y por más que las muchachas quisieron quitársela a punta de crema desmaquilladora, jabón y hasta alcohol, NADA podía borrar ese rosado putón de la cara de Carlos G.
Para colmo, le tocó irse de El Eneal a Barquisimeto en autobús y los muchachos aprovecharon la situación para seguirlo jodiendo.
Los pasajeros del bus se le quedaban mirando y mis amigos decían en voz alta: ¿no le da pena a ese travesti salir maquillado a plena luz del día? Pero Carlos G sólo se reía y reía.
Definitivamente la adolescencia es la mejor etapa del ser humano, en la cual situaciones como estas, lucen simpáticas y graciosas debido a la edad.

¡No me toquen las tetas!
Otra caso gracioso de borrachera fue el que viví fue con unos alumnos del liceo Mario Briceño Iragorry.
Resulta que un grupo de muchachos querían formar un grupo teatral y me llamaron para que colaborara con ellos por recomendación de un amigo. Yo tenía un guión con una comedia que había escrito y pensé que estos jóvenes podrían llevarla a la tablas. Estuve trabajando con ellos un par de semanas y después de horas y días de ensayos, la presentación de la obra fue un éxito total, ya que nos aplaudieron de pie y hasta los profesores se rieron de las locuras de la pieza.
Después del estreno, nos fuimos a la casa de uno de ellos a celebrar. Recuerdo que en el lugar tenían puesto a todo volumen los merengues de Juan Luis Guerra, Diveana, Roberto Antonio y Los Melódicos.
No había nada para comer o picar, solo cerveza y cerveza.
Todos bailaban, pero con las horas, los muchachos se iban sentando porque ya se sentían mareados. Una de ellas, Marlene, seguía bailando a pesar de la dificultad de moverse que le producía la borrachera que cargaba encima y, como era de esperarse, se cayó y quedó tendida de espaldas y largo a largo en el suelo.
Todos se reían de ella, entonces corrí a recogerla y de inmediato se tapó los senos con las dos manos y me gritó:

-¡Tú no me quieres recoger del piso, tú lo que quieres es agarrarme las tetas!

Una carcajada grupal inundó el lugar e insistí en levantarla pero ella gritaba:

- ¡Tú lo que me quieres es apretar las tetas, pero no te voy a dejar!

Entonces no insistí más y otro muchacho también intentó socorrerla y la respuesta era siempre la misma:

  • ¡Tú lo que quieres es “majaretiame” las tetas y no te lo voy a per-mi-tir!
Otros más pretendieron ayudarla, pero perdieron su tiempo porque se negó a levantarse. Entonces, decidieron dejarla en el suelo. Marlene bailaba acostada, se contoneaba al ritmo de la voz de Roberto Antonio, movía los hombros y cuando alguna pareja se le acercaba mientras bailaba, les gritaba:

  • ¡Mis tetas, cuidado con mis tetas! Se las protegía con las manos, luego se reía y decía:

  • “Ustedes se están acercando porque echos los pendejos me quieren tocar las tetas”.

Curiosamente, pasó la noche tirada en la mitad de la sala, bailando acostada y allí se quedó dormida, mientras los demás danzaban a su alrededor.

A la mañana siguiente, se levantó de repente preguntando qué hacía en el suelo y cuando le contamos la historia, terminó molesta con nosotros porque no la alzamos del piso.
No nos creyó el cuento de las tetas y aún piensa que nos inventamos esa “comedia” para hacerla quedar en ridículo delante de todos. ¡Lo que hace el alcohol!



Mi amiga María Gutiérrez, quien también es abstemia, en una imagen de los 80's junto a Iván Gustavo. Nuestras fiestas estudiantiles eran en su casa

Borrachera importada
Ahora me toca contarles mi anécdota personal. Resulta que me he emborrachado solamente una vez en la vida y sucedió nada más y nada y menos que en México.
Conocí la capital mexicana por casualidad, porque iba rumbo a Canadá y tenía dos opciones: o me aguantaba unos minutos en el aeropuerto de New York para hacer una transferencia de avión, siempre y cuando pagara 170 dólares al gobierno gringo por estar sólo media hora en su país o me desviaba a México por 24 horas y de allí saldría a Montreal en un vuelo directo.
Opté por la segunda opción, ya que no iba a gastarme un realero por estar solo minutos en el aeropuerto norteamericano y así aprovechaba de conocer otro país que no estaba en mis planes.
Llegué al Distrito Federal cerca de las 6:00 pm de un vuelo procedente de Caracas. No había cenado y estaba muy agotado por el vuelo, pero igualmente quería aprovechar al máximo mi viaje a México y mi intención era dejar la maleta en el hotel y salir a pasear por la capital azteca.
Tomé un taxi en el aeropuerto y tuve la suerte que el chofer era un señor muy simpático y amistoso, que me llevó a un buen hotel que a su vez era módico y estaba bien ubicado.



Hotel Reforma Avenue de México DF, donde me quedé por 24 horas

Se llamaba “Hotel Reforma Avenue” y quedaba cerca del casco histórico de la ciudad y del afamado diario Excelsior. Era un edificio de varios pisos. El mismo señor se ofreció a pasearme por el Distrito Federal a un precio módico, así que después de dejar mis pertenencias en la habitación, comenzó el recorrido por esa hermosa metropoli.
El chofer me llevó a la famosa “Plaza Garibaldi”, uno de los atractivos turísticos del lugar, ya que hay muchos mariachis allí, que por unos cuantos pesos te hacen un concierto privado y personal.
Escogí a un muchacho que se parecía a Alejandro Fernández y le pedí que me cantara temas tradicionales de otras ciudades, ya que para NADA quería escuchar canciones tan populares como “La Ley del Monte”, “El Rey” o las composiciones de Juan Gabriel o Rocío Dúrcal, porque en mi país suenan en todos lados y estaba cansado de oírlas. Entonces el joven comenzó a cantar temas de Jalisco, Veracruz y demás estados y ciudades mexicanas. De repente, se acercó una “china mexicana”, vestida con ropa tradicional (vestido blanco con falda amplia y blusa bordada con grandes flores de colores, un rebozo o chal sobre los hombros, sandalias de cuero y tenía dos trenzas a lo Frida Kahlo), la chica tenía unas bandejitas de madera con shooters de Tequila. Se me acercó para obsequiarme uno y me negué de plano, pero el chofer y los mariachis insistieron que si estaba en México, debía tomar tequila.
Entonces para no despreciarlos, agarré uno de esos vasitos y comencé a sorberlo poco a poco y los mariachis se reían y me decían que así no se tomaba el tequila, que tenía que hacerlo como “los meros machos”, o sea, “zampármelo” de un solo golpe.
Respiré profundamente, me encomendé a todos los santos y de un solo trago me tomé el tequila. Pues aquello “me regañó”, sentí que la plaza saltó de un golpe y los grados del alcohol me llegaron a la cabeza.
El muchacho seguía cantando, yo me sentía un poco aturdido debido a la bebida y minutos después volvió la chica con la bandeja de tequilas. Me ofreció de nuevo, le dije que no y comenzaron otras vez las burlas de los mariachis, el chofer me decía que no los despreciara, que sería una ofensa para ellos y que disfrutara mi viaje al máximo. Entonces, me tomé el segundo shooter de un golpe y esta vez ese si me mareó, pero igual me mantenía en pie y con las ideas claras. Hasta que me tomé el tercero.
De allí no recuerdo más nada.



Mariachis en la Plaza Garibaldi de México

Abrí los ojos y estaba acostado en la cama del hotel vestido y con los zapatos puestos.
“Me robaron por borracho pendejo”, fue lo primero que pensé y cuando revisé mi cartera, mi dinero estaba intacto.
Me dolía horrible la cabeza y lo primero que hice fue meterla bajo la ducha fría. Cuando salí de la habitación con mi intención de buscar algo de desayunar, me dijo la chica de la recepción que un señor había venido muy temprano y que me había dejado una tarjeta con su número de teléfono.
Era el taxista y apenas lo llamé, me comentó que le debía los viajes de ayer y que lo hice reír mucho el día anterior. De verdad no entendía eso de que lo había hecho reír, porque nuestras conversaciones estuvieron basadas en los lugares turísticos e históricos.

Minutos después se apareció por el hotel y me abrazó de golpe y se carcajeaba.

  • ¡Híjole, como se la gozó usted ayer!
  • No sé de que me habla...
  • Pues compadrito, ayer usted se tomó como diez tequilas. Agarró tal borrachera que se abrazó a los mariachis y les pedía que le tocaran los temas de Juan Gabriel y Rocío Dúrcal y el que los cantaba era usted, porque no permitió que nadie más lo hiciera. Le dio por cantar “La Ley del Monte” y “El Rey” varias veces. Se puso “atacón” e intentó enamorar a una de las muchachas de los tequilas. Intentó besarla, la apretujaba y hasta le agarró el culo. Usted le propuso hasta matrimonio, decía que le trajeran a un cura ya porque se casaba allí mismo con la indiecita. Formó tanto relajo, que hasta puso a los gringos a hacer un trencito, usted fue la sensación de la noche.
Yo no podía creer lo que el señor me estaba contando. Pensé que me estaba jugando una broma y para comprobarme que todo lo que me relató era cierto, me llevó de nuevo a la “Plaza Garibaldi” y para mi sorpresa, los marichis me recibieron privados de la risa y con aplausos.



Fotografía de una "China mexicana" o "China poblana", como también se le conoce


“Aquí está el venezolano de ayer”, gritaban y se acercaron a mi sonrientes y saludándome con confianza.

  • “Gracias a usted ayer hicimos más dinero que de costumbre, porque usted le decía a los gringos que nos pagaran en dólares”. Comentó uno de ellos abrazándome por los hombros.
Me trajeron a la muchacha a la cual le pedí matrimonio a rastras, porque se moría de la vengüenza y con la mirada pegada al piso me interrogó si mis promesas de amor eran ciertas.
Le dije que estaba los efectos del alcohol, le pedí disculpas, incluso por el pellizcón de nalgas.
Les pregunté cuánto les debía y me gritaron al unísono: ¡NADA COMPADRE!...porque esa noche les hice ganar en dólares A TODOS, ya que cada turista que se aparecía, yo los llevaba hasta un mariachi y les insistía en que les pagara en moneda extranjera.
En agradecimiento, me regalaron una artesanía hecha a mano que es un sombrerito con un rebozo y con la palabra “México” impreso en tinta.
Me despidieron con aplausos, me invitaron que volviera una noche de estas y uno en broma me dijo que seguro me tendrían un cura por si me quería casar con alguna china mexicana.



Artesanía que me obsequiaron los mariachis de la Plaza Garibaldi, la prueba de una noche de copas...

Antes de montarme en el taxi, pregunté asustado:

  • ¿No saben si alguien me hizo fotos o videos de “esa noche”?
  • Lamentablemente no compadrito, porque cuando los gringos quisieron retratarlo, usted les decía en inglés: no hay tiempo para fotos, aquí se viene es a joder, a beber y a bailar, así que deje esa cámara en paz..
Eso me demostró que Dios realmente existe y que todos tenemos un ángel protector que nos cuida...¡Hasta de hacer el rídiculo en público!

José Luis Mata
Agosto 2012

Email: joseluismatasanchez@gmail.com - Twitter: @Mata_JoseLuis



Foto de la habitación que ocupé en el Hotel Reforma Avenue


Famosa estatua de la "Plaza Garibaldi"


Mariachis de la Plaza Garibaldi








domingo, 29 de julio de 2012

Más actividad paranormal


Las ánimas se aparecen en forma de procesión y con un líder que lleva la voz de mando del rezo


Definitivamente hay situaciones y hechos que escapan de la lógica y hasta de las manos de la ciencia. Hace unos días estaba viendo en el canal por cable “Bio” (Biography Channel) a un grupo de científicos, físicos y hasta un ingeniero civil que pasaron la noche en una supuesta casa embrujada para asegurar, a través de estudios y pruebas, que los fantasmas no existen, que sólo están en nuestras cabezas e imaginación.
Se llevaron al lugar grabadoras digitales, cámaras infrarrojas, aparatos de medición de energía, entre otros de alta tecnología. Cada ruido tenía una explicación lógica, lo mismo la temperatura fría del lugar. Muchos de ellos aseguraban que el miedo y la predisposición eran los creadores de los visiones fantasmales que la gente percibía en ese lugar.
Pero después de pasar toda la madrugada en esa casa y conseguirle explicación científica a los hechos extraños que allí ocurrían, resulta que se les presentó una figura borrosa frente a ellos que les gritó: “fuera de mi casa”, tocó a alguno de ellos y hasta le produjo una quemadura a uno de los investigadores.
Los científicos quedaron mudos, no sabían qué había pasado y su lógica y sus estudios no dieron con una explicación razonable. Sólo uno de ellos continúa escéptico y asegura que lo que vieron y escucharon fue producto del cansancio y el agotamiento por no dormir. Lo más asombroso es que este hecho quedó grabado en todos los artilugios que estos investigadores portaban y aún lo estudian para poder llegar a conclusiones científicas, sin resultado alguno hasta la fecha.
El mismo día que publiqué la primera parte de los hechos paranormales que experimenté en Venezuela, recibí muchos emails y mensajes a mi cuenta de Facebook de amigos y allegados que habían vivido experiencias con espantos, fantasmas o seres malignos. Todas eran asombrosas, pero la que más me impresionó fue la de una chica (me reservaré su nombre por respeto) a la cual le realizaron un hechizo con entes demoníacos y le brotaba de la piel el triple 6 (supuesto número del demonio) como si fueran quemaduras. Por meses estuvo sufriendo de pesadillas y males físicos, hasta que un sacerdote tuvo que exorcizarla y así pudo curarse de una vez por todas. Me envió fotografías de los seis que le aparecían en el cuerpo, tal como si fueran quemaduras. He aquí las fotos, no sin antes agradecer a Y.M. por enviármelas y contarme tu historia...



A Y.M. se le aparecían número seis en el cuerpo


Otros de los seis que se le aparecían en la piel


Encuentro con las ánimas
En Venezuela y en algunos países del Caribe, se le conoce como “Ánimas” a las almas de seres humanos que no ha logrado dormir el descanso eterno, no han alcanzado la luz de Dios o quienes murieron en paz pero de vez en cuando se levantan de sus tumbas para ayudar a las personas.
En España se les llama “La santa compaña” y dicen los viejos que quien la ve, formará parte de ese grupo cuando muera.
Las ánimas caminan en procesión y van rezando el santo rosario, alumbrándose con velas y caminando lento. Esta explicación sobre las ánimas me la dieron beatas, espiritistas, mediums y hasta estudiosos de teología o hechos paranormales.
Existen dos tipos de ánimas, las del purgatorio, que necesitan expiarse de culpas para poder descansar en paz, ya que en vidas fueron asesinos, ladrones, etc. Y las ánimas benditas, que fueron personas buenas que aún desean ayudar al próximo después de muertas.
Las ancianas y duchos en el tema señalan que se les alumbra con una vela blanca los días lunes y conceden las peticiones que se les piden. El problema es que si no les pagas el favor con una vela, aparecerán a cobrártela o a recordarte la deuda que tienes con ellas.
Sé que las ánimas existen porque me topé con ellas por accidente y, por fortuna, con un testigo ocular incluído.
Resulta que en el año 2001 me fue a visitar a Venezuela un modelo argentino llamado Ariel Dieguez. Este chico fue a nuestro país a cumplir con unos compromisos laborales en Caracas, donde hizo catálogos y comerciales para televisión.
Nos estuvimos comunicando por teléfono, hasta que me fue a visitar a Barquisimeto. Pasaría sólo 7 días la ciudad, así que planificamos desde salidas al cine hasta presentarle amigos, para que aprovechara al máximo su estadía. Como hecho curioso, mis amigas descubrieron el atractivo físico de Ariel y recuerdo que mi apartamento de “La Moneda” vivía lleno de mujeres que, “por casualidad” pasaban por allí y se acordaron de visitarme.



Ariel es un modelo argentino que fue a realizar trabajos en Venezuela en el 2001


El día del retorno de Dieguez a su país, tenía que tomar el avión de las 6:00 AM para Caracas y de allí partiría a Buenos Aires al mediodía. Me dijo que deseaba estar al menos hora y media antes de la hora indicada de su vuelo en el aeropuerto de Barquisimeto, para así prevenir posibles retrasos. Colocamos el reloj despertador a las 4:00 AM y mientras yo hacía el café, él se duchaba, posteriormente tomó sus maletas y a las 4:30 AM estábamos frente a edificio “La Moneda” de Barquisimeto, en la carrera 19 esquina calle 23, esperando un taxi.
Había frío y sólo unos pocos automóviles pasaban frente a nosotros. De repente, de la calle 24 salió una procesión, eran aproximadamente unas 15 personas, portaban velas blancas y venían rezando el “Padre nuestro”. Era liderada por un sacerdote con marcado acento español y de cabello rojizo que dirigía el rezo con altavoz de sonido chillón. Vestía una especie de batola blanca y lllevaba encima esa tira gruesa color violeta que usan los curas en los hombros para dar la misa.
Me llamó la atención que todos iban con cara de sueño, como cansados, el caminar era lento y todos iban mirando recto o a las velas. Sólo una gordita, ojerosa, ataviada de jean y cabello negro al estilo “paje”, se me quedó mirando.

  • Si no es porque estás aquí y escucho sus pasos, pensaría que son las ánimas – le comenté a Ariel
  • ¿Qué son las ánimas?
  • Muertos, se dice que son almas que no descansan en paz y necesitan luces, o sea, que las alumbren con velas para poder ascender a los cielos. Bueno, eso era lo que mi abuela Juana comentaba...

El modelo me tomó asustado por el brazo y me dijo con tono nervioso: ¡me estás jodiendo, dime que es una broma lo que me estás diciendo!

  • Espero no estar equivocado, pero...¿cómo explicas que nos topemos con una supuesta procesión a las 4:30 AM en pleno mes de septiembre y no en Semana Santa, que es cuando normalmente se realizan estas actividades religiosas?


Exactamente donde están colocados esos libros en la Plaza "La Moneda" de Barquisimeto estábamos Ariel y yo esperando el taxi a las 4:30 AM


Ambos nos quedamos mudos, viendo como se alejaban los penitentes, quienes cruzaron en la calle 19.
Minutos después, Ariel tomó su taxi y yo volví a mi apartamento algo confundido y jurándome a mi mismo que lo que ví fueron realmente seres humanos y no fantasmas.
Al día siguiente, me acerqué a la Iglesia San Francisco, ubicada en la carrera 17 entre las calles 22 y 23, de donde supuestamente salió la procesión. Le pregunté al sacerdote que se encontraba allí si había salido un grupo de personas en horas de la madrugada a rezar por las calles de Barquisimeto. Me dijo que el único evento católico que se hace de madrugada es la “Misa del Gallo” y se realizan en diciembre, a las 6:00 AM. También me aclaró que lo que supuestamente vi era un “Vía Crucis” y que sólo se realiza en la Semana Santa y en horas del día. Me preguntó si usaba drogas y cuando le dije que no fumaba, ni bebo alcohol, entonces me aseguró que lo que ví fue parte de un sueño y que confundí la realidad con el mundo onírico. Resultó psicólogo el curita...jejeje
Su explicación no me convenció y llamé por teléfono a un amigo que es muy católico, que me repitió lo mismo del cura de la Iglesia San Francisco. Mi último intento lo hice en la Iglesia Altagracia, ubicada en la calle 19 entre carreras 19 y 20, donde cruzó la procesión y el sacerdote me repitió la misma explicación. Pasaron los días y olvidé lo sucedido.



Toma fotográfica de la carrera 19 esquina calle 24 de Barquisimeto, de donde salió la procesión de muertos


Siete días después me fue a visitar un amigo que es espiritista y me dijo: “vengo a traerte un mensaje de las ánimas”. Cuando me comentó eso me pareció raro, porque no le había contado a nadie lo de la supuesta procesión que ví, salvo a los sacerdotes que antes nombré.

-¿De qué hablas? - le dije haciéndome el tonto

  • Sabes de qué hablo ¡No te hagas el pendejo! Hace siete días viste a las ánimas, aquí frente a tu apartamento. Es más, el mensaje te lo envía la gordita de cabello negro que se te quedó mirando...

Me dejó mudo. Me explicó que las ánimas me estaban protegiendo y que la advertencia de la gordita era para que me preparara psicológicamente porque mi madre enfermaría de gravedad. Me limité a oírlo, mi lógica no me permitía creer lo que estaba escuchando. Por días pensé en aquella extraña situación y entonces, buscándole un sentido a lo sucedido, me dió por averiguar sobre el tema y me topé con las historias de la Iglesia San Francisco y la de la Iglesia Altagracia. Resulta que la Iglesia San Francisco fue la primera catedral de Barquisimeto y allí se asentaron muchos sacerdotes españoles, que a su vez vivían en el seminario, hoy convertido en el Colegio Diocesano de Barquisimeto, donde por cierto, estudié mi bachillerato.



Iglesia Altagracia de Barquisimeto, Venezuela


En cuanto a la Iglesia Altagracia, está ubicada frente a la plaza con el mismo nombre, la cual es la más antigua de la ciudad, ya que data de la época de colonia española y en ese lugar era donde se aniquilaban a los esclavos, ladrones o rebeldes. Los ahorcaban en los árboles, los fusilaban o les caían a latigazos. Lo más curioso es que en estos actos siempre estaba presente un sacerdote, como representación de la Iglesia Católica. Ahora entendí porque las ánimas salieron y arribaron a estos lugares, posiblemente se trate de esas almas torturadas que buscan la aprobación de Dios.
En el 2011, durante mi segunda vuelta laboral al Diario El Impulso, una compañera de labores contó que un familiar se llevó un gran susto, cuando se topó con una procesión en horas de la madrugada en la carrera 19 con la calle 23. Detalló lo mismo que había vivido con Ariel y hasta describió al mismo sacerdote que yo ví.
Finalizó diciendo que varias personas conocidas habían han visto a las ánimas en ese lugar y entonces pensé: No estabas loco José Luis, de verdad no lo estabas...¡Lo que viste fue de verdad!

José Luis Mata – joseluismatasanchez@gmail.com - @Mata_JoseLuis
Julio 2012



Reportaje de la televisión española sobre las ánimas del purgatorio


Cortometraje español que muestra a la Santa Compaña o Ánimas


Reportaje del afamado programa español de temas paranormales "Cuarto Milenio" sobre las ánimas o Santa Compaña



Plaza Altagracia de Barquisimeto, la más antigua de la ciudad


En España la llaman "La Santa Compaña" y en el Caribe se les conoce como las "Ánimas"













sábado, 14 de julio de 2012

Actividad Paranormal



Mi apartamento tipo estudio ubicado en el edificio "La Moneda" en pleno centro de la ciudad. Allí me sucedieron eventos y hechos extraños.

Creo en Dios. Pero no soy un fanático religioso, ni me doy golpes de pecho. Es más, me molesta enormemente cuando algunos creyentes pretenden obligarte a que creas su verdad y su manera de adorar a Dios, basados en una interpretación personal de la biblia. Lamentablemente esos son los que juzgan y señalan con el dedo los actos o comportamientos de los demás que ellos consideran pecado. Pero tristemente no se miran así mismos...y juzgan utilizando frases bíblicas, que es lo peor.
Desde mi punto de vista Dios es amor, aceptación, ayuda al necesitado y no lo veo como un ser castigador o vengativo tal como algunas religiones lo pintan.
La misma biblia señala que cuando Jesús vino estuvo en la tierra, se rodeó de los rechazados socialmente, de los enfermos, de los más pobres y nunca los juzgo, al contrario, los aceptó y ayudó.
Para mi el Todopoderoso no está solamente en las iglesias, sino también en la sonrisas de los niños, en la belleza de la naturaleza y en todo acto o situación que tenga al bien y las buenas intenciones como la herramienta principal.
Creo en energías, tanto positivas como negativas, y en una oportunidad vi un reportaje sobre un científico asiático el cual tomó dos vasos de agua, los colocó sobre una mesa y realizó el siguiente experimento: al primer vaso de agua lo insultó y hasta lo maldijo, luego colocó una gota de esa agua bajo un microscópio y se encontró con el agua se veía turbia, llena de microbios y tenía formas extrañas. Posteriormente, al otro vaso lo bendijo, le cantó temas de amor y al colocarlo bajo el microscópio, el agua se veía trasparente, estaba carente de microbios y se podían ver formas hermosas. Su experimento demostró que las energías se pueden trasmitir....
Basado en estas energías, les voy a contar unas historias que viví y que están protagonizadas por fantasmas, espíritus o energías. No pretendo que me crean, porque hay situaciones que escapan hasta del conocimiento científico y de alguna explicación lógica por mi parte, pero si me gustaría compartir estas anécdotas que me resultan curiosas y, que por fortuna, las viví con varias personas que ahora son mis testigos oculares o auditivos y que demuestran que no estoy loco o que experimentamos una locura colectiva.



El supuesto fantasma de una niña se aparecía en el centro cultural


Mi primer caso lo viví en los noventa. Laboraba como productor para la desaparecida institución Teatro Nacional Juvenil de Venezuela (TNJV), sede Barquisimeto. La misma estaba ubicada en una casa colonial que pertenece a una renombrada familia larense. Se trata de un caserón con varias salas, un patio central con una fuente y un gran patio, que se supone que en el pasado era una caballeriza.
Una de las habitaciones fue pintada totalmente de negro, para darle un carácter más dramático al lugar, así como para presentar allí piezas teatrales basadas en la noche u otras temáticas relacionadas con dicho color.
Se le conocía como “La Sala Negra” y tiene dos ventanales gigantes que dan a la calle y cuando se cierran, la habitación queda completamente a oscuras.
Los habitantes y trabajadores del TNJV decían que habían visto o escuchado al fantasma de una niña que jugaba por el caserón con una pelota, pero que hacía más ruido dentro de “La Sala Negra”.
Uno de los actores me contó que una noche se quedó durmiendo en la sede y cerca de las tres de la mañana escuchó risas y el sonido de una pelota que rebotaba.
Dormido, se levantó a ver qué sucedía y se encontró con una niña corriendo por el patio central tras una pelota. El susto fue tal, que corrió de inmediato a la cama y se escondió bajo las sábanas. Me dijo que el ruido continuó hasta que salió el sol, desde entonces, no se quedó nunca más a dormir en ese lugar.
Una mañana, llegué a trabajar poco antes de las 8:00 am. Estábamos solos la señora que limpiaba y yo. La oficina principal quedaba al lado de “La Sala Negra” y se comunicaban a través de un pasillo que albergaba los vestuarios de los artistas. En el techo de ese pasillo colgaba una rejilla metálica donde colgaban varios trajes y vestidos en ganchos, la misma está sostenida por cadenas que, a su vez, estaban atadas a los gruesos maderos que sostenían los techos.
Mientras organizaba las cartas que iba a enviar a los patrocinantes y colaboradores de la institución teatral, comencé a escuchar ruidos en “La Sala Negra”. Se oían risas infantiles y como el ruido del rebote de una pelota.
Pensé que los sonidos venían de la calle y continué con mi labor, pero los ruidos seguían y para comprobar que no estaba loco y que realmente los estaba escuchando, llamé a la señora que limpia, que se acercó al lugar y apenas oyó las risas y los rebotes, soltó la escoba y se fue corriendo muy asustada a la calle.
Por largo rato siguieron los extraños ruidos, pero cesaron apenas llegó parte del personal. La señora de la limpieza retornó una hora después, aún pálida del susto, y le contó a un grupo de actores lo sucedido.
Algunos se lo tomaron a chiste, otros no ocultaron su nerviosismo.
Entraron a la oficina principal, con la intención de yo también que les contara lo que había oído, pero la señora de la limpieza “se robó el show” porque estaba tan excitada y asustada, que ella era quien relataba lo sucedido en voz alta y batiendo los brazos al aire.
Medio personal se reunió en el lugar para escuchar la historia en detalle, pero cuando algunos de ellos comenzaron a burlarse y decir que todo lo sucedido era producto de nuestra imaginación, la rejilla con cadenas se cayó de golpe del techo, haciendo un gran ruido, que todos salieron corriendo espantados. Era IMPOSIBLE que esas cadenas se fueran rotos de la nada debido al grosor de las mismas y mucho menos que los trajes se cayeron de repente debido a algún viento fuerte, ya que las ventanas estaban cerradas.



Reportaje sobre el experimento del científico japonés que descubrió energías en el agua

Días después, una de las actrices trajo a una medium al lugar y ésta comenzó a conversar con el supuesto espíritu de la niña en “La Sala Negra”. Según esta señora, la infante no había aceptado que estaba muerta y por eso no se quería ir de la que era su habitación y menos de la casa de sus padres.
Meses más tarde, apareció una anciana pidiendo limosna y cuando entró al lugar, dijo que había trabajado allí como ayudante de cocina. Comentó que en “La Sala Negra” dormía la niña de la casa, pero que se murió porque le cayó encima una pared que estaban construyendo. Aseguró que la infante estaba enterrada en los alrededores de la fuente. Todos quedamos asombrados con su historia...
Meses más tarde, le alquilaron a unas empresarias el patio central de la sede del TNJV para crear un bar al que llamaron “Kabuki”. Cuando mandaron a arreglar la fuente que tenía años sin funcionar, los obreros comenzaron a cavar para cambiar los tubos de agua del artefacto que estaban dañados por la antigüedad y...¡Sorpresa!...Se encontraron con unos huesos, no se sabía si eran de algún animal o de un ser humano, pero todos pensamos en que eran los restos óseos de la niña.
Medio personal del TNJV salimos a verlos y reinó un gran silencio, que aún me pregunto que pensaron los escépticos cuando vieron la osamenta.
Para nadie es un secreto que antes las personas enterraban a sus familiares dentro de la misma casa, el hecho está en que ese mismo lugar, se encontraron huesos de caballos en el patio cuando intentaban acomodarlo para echarle cemento, se supone que allí estaba la caballeriza. Aún los habitantes de la casa de este centro cultural siguen escuchando a esta niña en horas de la noche, pero aseguran que ya están acostumbrados a ella y no les da miedo.



Un parapsicólogo español explica en esta entrevista qué son los fantasmas y si realmente existen


Un apartamento embrujado

A principios del 2000 escribía para la revista “Gala” y el suplemento “Entre Amigos”, ya que comencé a laborar en el Diario El Impulso después de trabajar años en diferentes radioemisoras de la ciudad. Poco después me mudé al Edificio “La Moneda”, una obra arquitectónica que data la década de los 50's y está ubicada en la carrera 19 con calle 23, en Barquisimeto, Venezuela. El apartamento que alquilé era tipo estudio y estaba conformado por un gran salón, un cuarto de baño y un balcón con una puerta corrediza de vidrio que daba a la calle.
Por vivir en pleno centro de la ciudad, era visitado a diario por amigos, ex compañeros de labores o estudios y conocidos.
Mi apartamento era un mini “Disneylandia” según sus visitantes, porque allí tenía cientos de discos, películas en DVD, libros y revistas, así que quien iba al lugar se entretenía sí o sí con todo este material.
Un día, un amigo espiritista estuvo en mi apartamento y me dijo que el lugar era una especie de “puerta espiritual” por donde entraba y salían espíritus de todo tipo.
Honestamente no le creí, pero con el tiempo, comenzaron a suceder cosas extrañas que me hicieron tomar sus palabras muy en serio.
En una oportunidad, él mismo fue a trabajar en mi computadora unos diseños publicitarios, ya que es diseñador gráfico. Yo había comprado un par de discos compactos con las leyendas tradicionales de Venezuela. Los Cds contenían las historias dramatizadas del silbón, la llorona, Florentino y el Diablo, Juan Machete y otras que se cuentan en los llanos y campos de mi país, las cuales quería conservar por ser parte de nuestro folklore.
Mi amigo me dijo que las colocara en el reproductor de música, que algunas no las conocía y juntos decidimos oír la leyenda de Juan Machete.
Yo me acosté en la cama en silencio a escuchar con atención la historia, mientras mi amigo estaba a espaldas de mi, sentado en un escritorio diseñando en mi computadora.
Honestamente, el cuento era bien macabro, porque hablaba de un pacto diabólico, pero yo lo tomaba más como un cuento popular, que como un hecho real.
Minutos después, mi amigo comenzó a reírse, hecho que me pareció extraño, ya que la historia era tan fatalista y oscura, que de verdad no tenía gracia alguna.
Su risa se tornó en una carcajada, parecía que se burlaba de la leyenda que estábamos escuchando y le pregunté: coño, ¿dime qué te parece gracioso?, porque hasta ahora no escuché ningún chiste...
Pero él se limitaba a reírse en voz alta, y de repente, se tiró hacia atrás con tanta fuerza, que cayó sentado en el piso. Sus ojos estaba en blanco y se reía de manera macabra. Corrí a levantarlo y me gritó: “no me toques” con una voz muy gruesa.



Imagen del primer carnet cuando entré a trabajar con el staff de la revista "Gala" del Diario El Impulso de Barquisimeto


Pensé que era una broma y comencé a decirle que no me parecía de buen gusto lo que estaba haciendo, sin embargo, comenzó a vociferar malas palabras, me decía que era un espíritu negro y que lo habíamos llamado gracias a la grabación tan macabra que estábamos escuchando.
No le creía. Mi lógica me decía que mi pana me estaba jugando una broma.

¡Déjate de ridiculeces! – le dije muy serio y concluí: ¡Párate y sigue trabajando!

Pero él continuó en el suelo y me gritaba malas palabras con los ojos totalmente en blanco.

  • ¿No me crees? - me preguntó sonriente
  • Pues no, anda a vacilar a tu abuela pajúo...

Entonces, un plato de porcelana que tenía sobre la mesa de adorno, voló por el aire y se estrelló contra una pared.

  • ¿Quieres más muestras? - amenazó sonriente
  • Pues seas lo que seas, no te tengo miedo – le dije muy seguro

Acto seguido, agarré un gran rosario con un crucifijo de madera que tenía colgado en la pared, se lo coloqué en la frente y mi amigo gritaba con una voz muy gruesa, me decía que lo estaba quemando, que lo dejara en paz.
Comencé a rezar y mi amigo me golpeaba, como evitando que lo hiciera. El perro de mi vecino aullaba de manera extraña y el apartamento se puso muy frío.
Poco después de tanto rezo, mi amigo guardó silencio y cayó desmayado unos segundos. Al abrir los ojos, me preguntó: ¿qué hago yo en el suelo?
Le conté lo sucedido y se asustó mucho. Me juró que no era una broma, me dijo que le dio como sueño y se quedó dormido unos segundos, pero que no recordaba nada de lo que había pasado. Me insistió que mi apartamento era una puerta de entrada de espíritus, una especie de ascensor donde entraban y salían entes, y que si yo llamaba malas energía, éstas vendrían.
Uno de los detalles que me llamaba la atención del edificio era que la planta baja siempre estaba en penumbras. Colocaban bombillos nuevos casi toda la semana, pero se quemaban minutos después y toda persona espitual o medium que me visitaba, comentaban que ellos escuchaban en la planta baja quejas, llantos y gritos de dolor.
Un día me tocó visitar a un historiador por razones de trabajo. La revista “Gala” íba a hacer un especial sobre Barquisimeto y me tocaba averiguar cómo era la ciudad en la época de la colonia.
Se me ocurrió preguntarle por el edificio “La Moneda” y me dijo, entre otras cosas, que había sido uno de los más lujosos de su época, pero que su importancia es más histórica, porque fue la sede de la desaparecida Seguridad Nacional durante la época de Pérez Jiménez. Me comentó que en la planta baja estaban ubicadas las salas de torturas e interrogatorios y las mantenían siempre oscuras para que nadie notara que sucedía allí y que en el primer piso (donde quedaba mi apartamento) estaban instaladas las oficinas y allí se decidía a quién perseguir, torturar y matar.
Conociendo el pasado oscuro de este edificio, tiene sentido que allí se perciban tantas energías negativas y más sentido le encuentro a que mis amigos mediums escuchen llantos y lamentos en la planta baja, que aún sigue oscura y creen que el problema es eléctrico.

José Luis Mata – joseluismatasanchez@gmail.com - @Mata_JoseLuis
Julio 2012



Escena la famosa telenovela "Estefanía" (1979) que trasmitía RCTV, la cual mostraba las torturas e interrogatorios que se ejecutaban en las sedes de la Seguridad Nacional en la época de Pérez Jiménez



Plaza "La Moneda", donde se encuentra ubicado el edificio del mismo nombre. Es famosa por la venta de libros de segunda mano



"La Leyenda de Juan Machete", audio del tenebroso cuento


Segunda y última parte de "La Leyenda de Juan Machete"